Descontento en Comodoro Py por las declaraciones del fiscal Senestrari sobre los arrepentidos

El fiscal federal Enrique Senestrari volvió a generar polémica con sus declaraciones.

Esta vez afirmó: “No soy de los fiscales que usan al arrepentido como extorsión o disparador de otras causas”. Sus dichos surgieron en referencia a la investigación iniciada a partir los cuadernos del chofer Oscar Centeno.
, hay mucho malestar en Comodoro Py con Senestrari por sus afirmaciones. Sus pares, Carlos Stornelli y Carlos Rívolo llevan meses trabajando junto al juez federal Claudio Bonadio, escuchando testimonios y produciendo un enorme cúmulo de pruebas en la causa contra la corrupción más grande de la historia del país por la que están presos empresarios y ex funcionarios.

Pero las declaraciones de Senestrari no son ingenuas, ocurre que en una causa que interviene -CBI-, un imputado que declaró como arrepentido contó detalles de las maniobras a través de las cuales se blanqueaba dinero sucio de la política, aspecto que el fiscal de Justicia Legítima decidió no investigar.

El juez federal Ricardo Bustos Fierro, a cargo del juzgado donde se investigaba la causa, fue apartado y a partir de ese momento el expediente fue “gerenciado” por la tríada K integrada por los fiscales Enrique Senestrari, Carlos Gonella y el juez Miguel Vaca Narvaja, todos de Justicia Legítima.

El nombre de Vaca Narvaja está emparentado a Cristina Kirchner, quien lo designó al frente del juzgado federal Nro. 3 de Córdoba en 2014 y es primo de Camilo Vaca Narvaja, la ex pareja de Florencia Kirchner y padre de su hija Helena. Además -como él mismo lo ha confesado en entrevistas periodísticas- es un ferviente admirador del ex ministro de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni.

Quedarse con el manejo de la causa le habría permitido a Senestrari ejercer un control de daños que no afecte a funcionarios K y en lugar de investigarlos se enfocó en imputar a conocidos empresarios cordobeses.

Hay mucho malestar en Comodoro Py con Senestrari por sus afirmaciones. Sus pares, Carlos Stornelli y Carlos Rívolo llevan meses trabajando junto al juez federal Claudio Bonadio, escuchando testimonios y produciendo un enorme cúmulo de pruebas en la causa contra la corrupción más grande de la historia del país por la que están presos empresarios y ex funcionarios.

Pero las declaraciones de Senestrari no son ingenuas, ocurre que en una causa que interviene -CBI-, un imputado que declaró como arrepentido contó detalles de las maniobras a través de las cuales se blanqueaba dinero sucio de la política, aspecto que el fiscal de Justicia Legítima decidió no investigar.

El juez federal Ricardo Bustos Fierro, a cargo del juzgado donde se investigaba la causa, fue apartado y a partir de ese momento el expediente fue “gerenciado” por la tríada K integrada por los fiscales Enrique Senestrari, Carlos Gonella y el juez Miguel Vaca Narvaja, todos de Justicia Legítima.

El nombre de Vaca Narvaja está emparentado a Cristina Kirchner, quien lo designó al frente del juzgado federal Nro. 3 de Córdoba en 2014 y es primo de Camilo Vaca Narvaja, la ex pareja de Florencia Kirchner y padre de su hija Helena. Además -como él mismo lo ha confesado en entrevistas periodísticas- es un ferviente admirador del ex ministro de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni.

Quedarse con el manejo de la causa le habría permitido a Senestrari ejercer un control de daños que no afecte a funcionarios K y en lugar de investigarlos se enfocó en imputar a conocidos empresarios cordobeses.

La auditoría de la Procuración descubrió que en una causa contra Ricardo Serravalle, un conocido delincuente cordobés, en la que hay escuchas judiciales en las que se habla de armas de grueso calibre y que Senestrari ni siquiera pidió un allanamiento. Tiempo después Serravalle, quien había purgado dos condenas en la cárcel, cayó abatido tras tirotearse con la policía mientras intentaba escapar tras cometer un robo millonario en el barrio Nueva Córdoba. En esa oportunidad Senestrari justificó el accionar del delincuente al afirmar “hay que ver qué llevó a esa gente a actuar de esa manera”.

Por CBI pasaron cheques por más de mil millones de pesos que fueron monetizados a través de distintas cuentas lo que la convirtió en una de las mesas de dinero más grandes de la provincia de Córdoba. La financiera dejó de operar en febrero de 2014 cuando apareció muerto Jorge Suau, el vicepresidente de la firma, sin embargo, la cuenta de Halabo -una de las empresas fantasma- siguió traficando cheques hasta mayo de 2014, fecha en la que la cerró el Banco Nación.