Confirman que hallaron los restos de Cervantes

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Después de un año de búsqueda, los expertos determinaron que los huesos hallados en una cripta en un convento de Madrid pertenecen al autor de El Quijote.

 

Entre los restos encontrados una la cripta marcada con las letras M.C,  de la Iglesia madrileña de las Trinitarias de Madrid, en cuyo convento fue originalmente enterrado Miguel de Cervantes, “se encuentran algunos fragmentos pertenecientes al escritor, sin discrepancias”, aseguró el especialista forense y director de la búsqueda, Francisco Etxebarria.

Los restos estaban en el subsuelo, en el conjunto que los investigadores nombraron con el número 32, centrado en un nicho marcado en con las iniciales M.C. y aparecieron junto con elementos y ropajes que permitieron datarlos con los del siglo XVII y contrastarlos con la documentación. El extravío de los restos ha durado cuatro siglos.

“Son muchas las coincidencias y no hay discrepancias”, añadió Etxeberría, quien reconoció que no se han podido rastrear indicios de las heridas sufridas por el escritor en la batalla de Lepanto.

Por su parte, la arqueóloga Almudena García Rubio, reiterando lo que ya había avanzado el equipo al inicio de la búsqueda en marzo del pasado año, dijo que  no va a haber una individualización confirmada por la genética”.

Aunque los restos hubieran estado bien conservados para las pruebas de ADN, la única descendencia actual de la familia del autor del Quijote proviene de su hermano Rodrigo “y después de doce generaciones el ADN que pudiera tener en común con Cervantes es mínimo”, afirmó el historiador Fernando de Pardo.

Según explicaron los investigadores, en la búsqueda aparecieron restos muy descompuestos asociados al escritor, a su esposa y a las primeras personas enterradas en la iglesia primitiva, que estaba ubicada en un punto distinto al actual.

Esos restos fueron inhumados entre 1612 y 1630 de la iglesia primitiva de las Trinitarias, ubicada al contrario de lo que se pensaba hasta ahora en un lugar distinto al actual, y que fueron trasladados juntos a la cripta entre 1698 y 1730, en el momento en que estaban terminando las obras de construcción del convento.

Según la antropóloga Almudena García Cid, concretamente hay restos de un mínimo de cinco niños y un mínimo de diez adultos (de ellos cuatro masculinos, dos femeninos, dos indeterminados y dos probablemente masculinos), lo que se corresponde con los 17 enterramientos documentados en la iglesia inicial.