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miércoles 3 junio 2026

Ni Una Menos volvió a las calles: en Córdoba, la marcha estuvo atravesada por el femicidio de Agostina Vega

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A 11 años de la primera movilización nacional, miles de personas reclamaron contra la violencia de género en distintos puntos del país. En Córdoba, la convocatoria tuvo un tono especialmente doloroso por el crimen de la adolescente de 14 años y por los cuestionamientos al accionar judicial previo.

Córdoba volvió a marchar este miércoles 3 de junio bajo la consigna Ni Una Menos, en una jornada nacional contra la violencia de género que tuvo movilizaciones en todo el país. Pero en la provincia, el reclamo tuvo una carga particular: el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada tras permanecer desaparecida durante varios días, atravesó cada cartel, cada consigna y cada pedido de justicia.

La concentración principal en la ciudad de Córdoba comenzó en la esquina de avenida Colón y La Cañada, desde donde la columna avanzó hacia el Patio Olmos, punto elegido para el acto central y la lectura del documento. Organizaciones feministas, sociales, estudiantiles, sindicales y de derechos humanos se sumaron a una movilización marcada por la bronca, el dolor y la exigencia de respuestas concretas por parte del Estado y la Justicia.

La marcha formó parte de una nueva jornada nacional de Ni Una Menos, que este año se desarrolló a 11 años de aquella primera convocatoria masiva de 2015, surgida tras el femicidio de Chiara Páez en Santa Fe. Desde entonces, cada 3 de junio se convirtió en una fecha de reclamo colectivo contra los femicidios, las desapariciones, los abusos, la violencia doméstica y las fallas institucionales que muchas veces llegan tarde. Cadena 3 recordó que, desde aquella primera marcha, se registraron más de 3.400 asesinatos de mujeres por razones de género en el país.

En Córdoba, el nombre de Agostina fue el centro emocional y político de la jornada. La adolescente había desaparecido el sábado 23 de mayo y su cuerpo fue hallado una semana después en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra. Por el caso está detenido Claudio Gabriel Barrelier, imputado por femicidio. La causa conmocionó a la provincia no solo por la brutalidad del crimen, sino también porque el acusado tenía un antecedente judicial previo por privación ilegítima de la libertad.

Ese punto convirtió la movilización en algo más que una marcha contra la violencia machista. También fue una interpelación directa a la Justicia provincial. En la calle, una de las preguntas más repetidas fue por qué Barrelier estaba libre si ya había sido denunciado en 2025 por un hecho grave, cuando una joven logró escapar de su vivienda en barrio Cofico y pidió ayuda. Para muchas organizaciones, el femicidio de Agostina expuso una cadena de alertas que no fueron atendidas con la contundencia necesaria.

La familia de Agostina también estuvo presente en el clima de la jornada. Miguel Heredia, abuelo de la adolescente, participó de la movilización en Córdoba y expresó que seguirá acompañando el reclamo de justicia. Su presencia sintetizó el dolor de una familia que, en medio del duelo, quedó convertida en símbolo de un pedido social mucho más amplio.

El reclamo no se limitó a la capital. En distintos puntos del interior provincial también hubo convocatorias, concentraciones y actividades bajo la consigna Ni Una Menos. Localidades de los valles, del norte, del sur y de las Sierras Chicas se sumaron con marchas propias, demostrando que la conmoción por el caso Agostina y la demanda contra la violencia de género atravesaron a toda Córdoba.

La movilización cordobesa exigió políticas públicas efectivas, mayor prevención, acompañamiento real a víctimas, presupuesto para dispositivos de asistencia y una respuesta judicial más rápida frente a denuncias de violencia. También reclamó que los antecedentes de agresores no queden reducidos a simples expedientes sin seguimiento, especialmente cuando existen señales de riesgo.

La jornada también tuvo un fuerte contenido institucional. El caso Agostina dejó bajo la lupa al sistema de búsqueda, a los tiempos judiciales, a los criterios para liberar a personas denunciadas por hechos graves y a los mecanismos de protección de mujeres, adolescentes y niñas. En ese marco, el pedido de justicia no se agotó en una condena para el imputado: apuntó también a revisar qué falló antes del crimen.

A nivel nacional, las movilizaciones se replicaron en ciudades como Buenos Aires, Mendoza, Tucumán, Corrientes, Santa Fe, Misiones, Formosa, Chubut, San Juan, Tierra del Fuego y Santiago del Estero. En la Plaza del Congreso, en Buenos Aires, miles de personas se reunieron en una de las concentraciones centrales del país, mientras que en Córdoba el eje estuvo puesto de manera casi excluyente en Agostina y en la necesidad de que su femicidio marque un antes y un después.

Ni Una Menos volvió así a mostrar su vigencia. Once años después de la primera marcha, la consigna sigue en las calles porque los femicidios continúan, porque las denuncias muchas veces no alcanzan, porque las víctimas siguen llegando tarde al sistema y porque las respuestas institucionales no siempre están a la altura de la urgencia.

En Córdoba, este 3J tuvo un nombre propio: Agostina Vega. Su crimen convirtió la marcha en una expresión de duelo colectivo, pero también en una advertencia al Estado. La sociedad no solo pidió justicia por una adolescente asesinada. Exigió que la Justicia provincial, el sistema de protección y las autoridades responsables expliquen qué hicieron, qué no hicieron y qué van a cambiar para que otra alerta no vuelva a terminar en femicidio.

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