Un adecuado barbecho = cultivo de trigo con esperanzas de buen rendimiento

Rastrojo de soja (antecesor ideal para trigo)

Ante el repunte de lluvias otoñales, se reavivaron los ánimos para los que piensan  en el trigo y lo ven como un integrante principal de las rotaciones. El control de malezas de otoño y en estadíos tempranos, es más sencillo y barato que esperar a la primavera cuando las opciones se achican y son cada vez más costosas.

Sacando de discusión si el trigo es o no, rentable, podemos afirmar, que los productores que lo tengan en cuenta, deberán atender muy bien a las labores preparatorias. El objetivo es lograr una cama de siembra adecuada, y sobre todo,  atesorar en el perfil del suelo, la mayor cantidad posible de  precipitaciones. En estos primeros meses del año las lluvias vienen acompañando pero lo mejor es incorporarlas al perfil, y no malgastarlas dándoselas a las malezas de otoño. Además no es bueno que los “yuyos” estén bien alimentados y vigorosos, porque en estadíos posteriores (primavera) son muy difíciles de combatir con los productos químicos habituales; comprometiendo no solo al cultivo en cuestión sino al posterior que esté planificado para el período estival.

Lo fundamental para lograr un buen cultivo de trigo, con buen rendimiento, es hacer bien el barbecho para combatir las malezas desde el principio y que el cereal llegue fuerte al invierno y  sobre todo a la primavera que es dónde se define el rendimiento (período crítico del cultivo- cercano a floración o antésis).

El barbecho es el período que transcurre entre la cosecha de un cultivo y la siembra del siguiente. Durante ese lapso, el objetivo es acumular agua en el perfil, evitar la erosión del suelo, preservar la fertilidad, cortar el ciclo de malezas y frenar la propagación de enfermedades en vectores bióticos como pueden ser los restos del cultivo anterior.

En ese sentido, es importante tener en cuenta en el cultivo antecesor, la fecha de siembra y la disponibilidad de agua.

Por ejemplo, si vamos a trabajar sobre un lote donde teníamos soja, el tiempo del barbecho va a depender de si ésta era de primera o de segunda. Esto influirá también en la fecha de siembra y en la acumulación de agua, ya que la oleaginosa deja poco rastrojo en superficie.

En cuanto al control de malezas, en pre-emergencia se debe realizar una aplicación general con una combinación de herbicidas donde haya un fitosanitario no selectivo, como el Glifosato, y otro residual como el Metsulfuron. En algunos casos en particular, también se puede añadir 2,4 D.

En tanto, en pos-emergencia se deben utilizar herbicidas que no afecten al cultivo de trigo. Para las malezas gramíneas, como el RayGrass, se deben utilizar fitosanitarios selectivos para el cultivo de fina como el Iodosulfurón + Metsulfuron, Pyroxulam + Cloquintocet + Metsulfuron, Flucarbazone o Fenoxaprop, entre otros.

En el caso de que las malezas sean de hoja ancha, las combinaciones posibles pueden ser 2.4D solo, Carfentrazone, Aminopyralid + Metsulfuron, Bromoxinil, Dicamba, Metsulfuron, Picloram y la combinación entre ellos, entre otros.
Por supuesto que en todos los casos las combinaciones y las cantidades, así como el momento en el cual realizar las aplicaciones, deben ser las recomendadas por el profesional asesor del campo, y realizarse bajo las Buenas Prácticas Agrícolas. Además, se debe contar con la receta agronómica para comprar los producto.

Rama negra-estado de rosetaEL Caso particular de “rama negra”: si bien es fundamental tener el campo limpio de toda maleza, ésta latifoliada o de hoja ancha, presenta dificultad de control si se la deja crecer demasiado y lignificar (tallo duro). El mejor momento para darle tratamiento químico,  es en estado de roseta. Para ésto lo más efectivo son los herbicidas hormonales, y el 2,4 D Ester metil es el mejor. Aunque ésta formulación es la más volátil y hay que tener cuidado con cultivos aledaños y algún problema de normativas locales que puedan impedirlo.  En el caso de no haberse sembrado el trigo aún, se puede realizar una aplicación total junto con glifosato. Si el trigo ya fue sembrado, los hormonales se deben aplicar solamente en el momento del macollaje. En trigo, este período está comprendido entre las 5 hojas  y el primer nudo de la base visible. En éste período, el trigo sufre el menor efecto de fitotoxicidad a los herbicidas hormonales, y es el momento ideal para aplicarlos. Antes y después de ésta ventana el efecto tóxico es severo y es incierto. Depende de factores ambientales y genéticos.

trigo en macollaje

Por último, es muy normal que haya malezas que afecten el crecimiento del cultivo por una falta de control. Por eso, no hay que perder el horizonte de entrar al invierno con un tamaño de planta respetable y la menor cantidad de malezas para que en la primavera haya una explosión de crecimiento sin competencia.

Otros aspectos de relevancia

Es muy importante anticipar lo más posible la cosecha del cultivo antecesor, o al menos lograr que éste culmine la etapa de madurez y cosecha con la mayor velocidad posible. Atender a las cuestiones de manejo de costo = 0, como lo son elegir una variedad adaptada al lugar, con un ciclo que sea el adecuado en el esquema de rotación, y sobre todo que la semilla sea de la mayor calidad posible. Los trigos que al estado de 4 hojas, logran llegar al 55-60% del Indice de área foliar crítica ( medida de la cobertura en la cual el cultivo absorbe el mayor nivel posible de radiación solar), son los que luego pueden desarrollar el mayor potencial de rendimiento, en las etapas siguientes. Suponiendo que en ellas las condiciones, edafo-climáticas sean las óptimas. Por lo tanto, es vital cubrir el suelo lo antes posible con cultivo, y no con malezas. Con esto competimos de manera biológica en contra de  la competencia interespecífica. Con respecto a la densidad de siembra, es importante saber, que el cultivo de trigo es plástico, es decir tiene la capacidad de compensar con macollos un eventual faltante de plántas, y visceversa en caso contrario, dentro de un rango bastante amplio, comparativamente a otros cereales, como el maíz que se encontraría en el extremo opuesto. Lograr un stand de 450-600 espigas por m2 es más o menos lo que se comporta como ideal. No obstante, ésto también tiene relación con el nivel de agua y nutrientes disponibles, y sobre todo al momento de la floración.

Existen tablas específicas que determinan el momento óptimo de siembra, según ensayos, estadísticas, por ambiente y variedades comerciales. También hay software disponible, tanto para la siembra como para la fertilización del cultivo, que aportan herramientas muy útiles para disminuir los niveles de incertidumbres iniciales, lo más posible.

En otras notas vamos a desarrollar otros temas fundamentales respecto al cultivo, como lo son sin duda, la fertilización y el manejo fitosanitario.

Pero primero lo urgente, que es atender al barbecho, y no desperdiciar el agua que nos regala la lluvia desatendiendo el control de malezas en tiempo y forma.