¿Cuáles son los últimos avances de la cirugía refractiva para corregir dificultades visuales?

La cirugía refractiva consiste en un conjunto de procedimientos destinados a modificar los defectos de refracción del ojo, como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia, evitando así el uso de gafas o lentes de contacto.

Este tipo de intervenciones quirúrgicas nacieron a mediados de la década del 80, con la implementación de la queratotomía radial, que consiste en la realización de cortes en la córnea con dirección radial para cambiar su curvatura y así corregir el defecto de graduación. Asimismo, en aquellos años, se lanzaron en EEUU unas lentes fáquicas de cámara anterior, que eran utilizadas para resolver las miopías elevadas.

Actualmente, existen varios tipos de cirugías refractivas, como el excimer láser (que modifica la estructura de la córnea para mejorar la visión), las lentes intraoculares multifocales y multifocales tóricas (que implican el reemplazo del cristalino –lente natural del ojo- por uno que corrige los defectos ópticos), usadas principalmente para la corrección de la presbicia en pacientes con cataratas, y más recientemente las lentes multifocales fáquicas, que pueden corregir la miopía, el astigmatismo y ahora también la presbicia, sin la necesidad de reemplazar el cristalino.

En el caso de las miopías y los astigmatismos, se corrigen con láser en bajas graduaciones. Pero cuando las miopías son más elevadas, y el espesor de la córnea es delgado,  se recomienda el uso de lentes intraoculares fáquicas.

La última novedad, en ese sentido, son las Implantable Phakic Contact Lens (IPCL), unas lentes intraoculares fáquicas multifocales, que se colocan entre el iris y el cristalino y permiten, por primera vez, corregir la presbicia, además de miopía y astigmatismo. Previo a este lanzamiento, la cirugía refractiva con esta clase de lentes era indicada solo para pacientes con niveles altos de miopía, ya que en esos casos no se recomendaba la operación clásica con excimer láser.

Estas lentes se recomiendan para personas entre 40 y 55 años, permitiendo corregir miopía, astigmatismo y presbicia a la vez.

Tiempos y preparación

Si bien la cirugía dura unos pocos minutos, es importante saber que el paciente puede estar en el quirófano aproximadamente media hora, ya que es muy importante una buena preparación del paciente y el ojo.

En estas intervenciones no es necesaria la anestesia total  y el paciente se retira con el ojo destapado. Además se trata de una cirugía totalmente reversible, en el sentido de que no se quita ni se modifica ninguna parte del ojo (preservando intactos la córnea y el cristalino).

También se realiza un control en el post operatorio inmediato, donde se evalúa el estado de la lente en el ojo y se brindan las indicaciones a seguir luego de la operación.

Para lograr una rápida neuro-adaptación, se hace una intervención en un ojo y, a la semana, en el otro. En los primeros 15 o 20 días postoperatorios,  se recomienda no hacer esfuerzo físico ni sumergirse en el agua para evitar contraer conjuntivitis o infecciones.

Por último, cabe remarcar que la tendencia de  las cirugías refractivas es hacia las lentes intraoculares, tanto sea de reemplazo de cristalino como las fáquicas, ya que la tecnología de las mismas ha avanzado a grandes pasos y otorga una mayor seguridad a largo plazo.

Por Germán Bianchi, médico oftalmólogo (MN 98952)