Qué es la depresión sonriente

Cuáles son los síntomas que la diferencian de la tradicional.

Se define la “depresión sonriente” como un término para designar a una persona que vive con depresión en su fuero interno y se muestra perfectamente feliz hacia el exterior. Por lo general, su vida pública es normal o incluso algunos la calificarían de idílica.

La depresión afecta a todos de manera diferente y tiene una variedad de síntomas, el más distinguido es la tristeza profunda y prolongada. Otros incluyen cambios en el apetito, peso y sueño, fatiga, sentimientos de desesperanza, falta de autoestima y baja autoestima, pérdida de interés o placer en hacer cosas que antes sí aportaban felicidad.

El afectado siente:

  • Que mostrar signos de depresión sería un signo de debilidad.
  • Que no tiene depresión en absoluto, porque está “bien”
  • Que es posible que otros estén peor, así que por qué quejarse.
  • Que el mundo estaría mejor sin él o ella.

El paciente con depresión sonriente vive como si realmente no le pasara nada cuando realmente no es así; supone un alto coste emocional y hace que su sufrimiento y sus síntomas vayan aumentando hasta que llega el día en que no pueden más y se desbordan emocionalmente, y en muchos casos no ven otra salida a su sufrimiento que el suicidio. A diferencia de la depresión tópica, en estos casos los niveles de energía pueden no verse afectados (excepto cuando una persona está sola). 

Estos pacientes son personas perfeccionistas, que no se permiten cometer errores, con un gran sentido de exigencia y responsabilidad por lo que tienen que ocuparse de todo y tener sensación de control en todo lo que les rodea. Suelen ser personas introvertidas y les cuesta hablar de sus problemas y transmitir aquello que les preocupa así como no exteriorizar sus sentimientos.

Alguien con depresión sonriente puede experimentar algunos o todos los aspectos anteriores, pero en público, estos síntomas estarían todos, casi o completamente ausentes. Para alguien que lo ve desde fuera, estas personas podrán parecer activas, con una vida social y laboral óptimas.

Además presentan otros síntomas como sensación de pesadez y cansancio en brazos y piernas, aumento de apetito, dormir muchas horas y aun así sentir sueño, episodios de irritabilidad o ira y susceptibilidad a la crítica y el rechazo.

Los factores de riesgo son tenes grandes cambios en la vida, las comparaciones en las redes sociales, donde reflejan su alegría ficticia y las expectativas externas e internas poco realistas.

Para ser diagnosticado con un trastorno depresivo mayor, debe haber experimentado un episodio depresivo que dure más de dos semanas, la mayor parte del día, casi todos los días. Estos síntomas afectan a cómo uno se siente, piensa y maneja las actividades diarias, como dormir, comer y trabajar.

Es como si ante los demás llevaran una máscara, siendo solo observable por los demás su sonrisa y actividad ya que siempre están en activo y ocupan todo su tiempo en hacer actividades y trabajar, marcándose unas exigencias que son inviables ya que aunque realicen muchas tareas, les parece que es insuficiente y se marcan más exigencias.

El tratamiento de este tipo de depresión es similar a otros tradicionales para el trastorno depresivo mayor, que incluyen medicamentos, psicoterapia y cambios en el estilo de vida.