Mauricio Macri y Vladimir Putin tuvieron una reunión “muy productiva” con firma de acuerdos

Macri y Putin antes de la reunión. Coincidieron en la necesidad de aumentar el intercambio comercial (EFE).

Mauricio Macri y Vladimir Putin mantuvieron en la Casa Rosada su tercera reunión bilateral en lo que va del año, un registro que no tiene antecedentes en la relación bilateral entre Rusia y la Argentina.

El Presidente y su par ruso compartieron una extensa reunión de trabajo y cenaron juntos en la Casa de Gobierno durante más de una hora. Los dos mandatarios firmaron números acuerdos de cooperación y brindaron una declaración conjunta a la prensa en el Salón Blanco.

Durante su discurso, más extenso que el de Macri, Putin sinceró la voluntad de su país de construir una estación de energía atómica en la Argentina.

El canciller Jorge Faurie, en declaraciones a la prensa, ratificó la intención rusa y explicitó la negativa argentina al respecto. “Ellos han ofrecido en distintas oportunidades la posibilidad de una central nuclear. La situación argentina, económica y financiera, no permite prever proyectos de esta índole en el corto y mediano plazo”, sentenció Faurie. El canciller no quiso adelantar si en la bilateral que Macri mantendrá este domingo con el presidente chino Xi Jinping podrían avanzar en la financiación de una central atómica.

Precisamente la cena entre el mandatario del gigante asiático y el estadounidense Donald Trump se coló en la reunión entre Macri y Putin. “Hicieron una primera evaluación muy somera, pero el entendimiento contribuye a distender el clima del comercio internacional, queremos fluidez sobre todo para las economías intermedias como la Argentina”, sostuvo Faurie.

Con los acuerdos firmados ayer Rusia tendría decidido invertir en una estación fluvial en el río Paraná en el sur de Santa Fe o en el norte de Buenos Aires y en la inversión ferroviaria. “Queremos colaborar en la vía férrea hacia Vaca Muerta”, blanqueó Putin durante su discurso. En el gobierno aclararon que será un oferente más en la licitación. Además, Rusia podría proveer a la Argentina de material ferroviario y ensamblar y fabricar locomotoras en la Argentina.

Putin y Macri firmaron un documento Estratégico sobre cooperación en materia nuclear -que ya había ratificado el Congreso- entre la secretaría de Energía y ROSATOM y una hoja de ruta cooperación en proyectos concretos en ámbito uso pacífico de la energía nuclear y firmaron un acuerdo de cooperación en pesca y agricultura.

Además, se prorrogó el acuerdo entre RTA y Tv Novosti, que garantizará hasta 2022 la emisión de Russia Today en la red de TDA. Por último, se renovó el mecanismo de Consultas Políticas entre ambas Cancillerías.

Los dos presidentes se refirieron a la necesidad de potenciar el comercio bilateral, que hoy es de 852 millones de dólares. La Argentina tiene un saldo favorable de casi US$ 170 millones. Las exportaciones argentinas a Rusia entre enero y agosto de 2018 crecieron un 34 por ciento en comparación al mismo período del año pasado. Las importaciones, un 39%. Rusia es el primer mercado comprador de cerdo argentino y el Gobierno planea aumentar la venta de peras y limones.

Tuvimos una reunión muy productiva y seguimos dando los pasos necesarios y que se refleja en una agenda cada vez más amplia. Firmamos acuerdos clave”, sentenció el Presidente.

En privado, el mandatario argentino le agradeció a Putin la colaboración rusa para la búsqueda del submarino ARA-San Juan. Putin lo felicitó por la organización el G20. “Pudo lograr una atmósfera muy amigable”, dijo.

Macri mantuvo una reunión más exclusiva con el mandatario ruso en la que solo lo acompañaron Marcos Peña, Faurie y el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo. Luego, se sumaron a la cena de trabajo en el Salón Eva Perón el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne; el de Transporte, Guillermo Dietrich; Patricia Bullrich, de Seguridad; y los secretarios de Agroindustria, Luis Etchevehere; de Energía, Javier Iguacel y el de Relaciones Económicas internacionales Horacio Reyser.

Compartieron una burrata, merluza negra, volcán de chocolate y una exclusiva selección de vinos. El presidente ruso monitoreó el menú con un cocinero propio, un dietólogo y un mozo.