Este lunes será el amartizaje

Está previsto que la misión Insight de la NASA llegue a Marte poco antes de las 20 GMT, momento en el que habrá recorrido en seis meses la distancia que le separa al planeta rojo de la Tierra.

Los “siete minutos de terror” son los más delicados de la misión, cuando atraviese la atmósfera a casi 20.000 kilómetros por hora y en ese tiempo tenga que reducir su velocidad a solo cinco kilómetros para poder posarse con seguridad en la superficie marciana.

Los científicos deberán esperar hasta las 20.01 GMT para recibir la primera señal enviada por la sonda. Solo allí podrán estar seguros de que está intacta y bien estabilizada sobre sus tres pies.

“Es una de las partes más intensas de mi misión. Empieza cuando llegue a la zona alta de la atmósfera marciana y dura unos seis minutos y medio, hasta que aterrice con seguridad”, explicó hace unas horas InSight junto a una de las muchas recreaciones del momento que ha subido a su Twitter.

Se trata de un proceso que puede calificarse de cualquier cosa menos fácil. De hecho, el módulo Schiaparelli del proyecto ExoMars no superó esa complicada fase y acabó hecho pedazos contra el planeta rojo en octubre de 2017.

Una réplica del Insight en la sede de Pasadena, California (Reuters)

Una réplica del Insight en la sede de Pasadena, California (Reuters)

Solo Estados Unidos ha logrado colocar artefactos allí, invirtiendo en estas misiones con el objetivo de preparar una futura incursión con exploradores humanos para la década de 2030. Pero más de la mitad de los 43 intentos por llevar a Marte robots, satélites u otros -ejecutados por agencias espaciales de todo el mundo- han fallado.

El complicado proceso

El solo roce con la atmósfera hará que la temperatura aumente rápidamente hasta los 1.500 °C, pero la sonda está preparada con un escudo térmico reforzado para tolerar el impacto.

La sonda se desplazará entonces a unos 20.000 km/h, entre tres y cuatro veces más rápido que una bala de fusil, y tiene como objetivo alcanzar un área rectangular de unos 10 km por 24 km. Después de haber partido de un punto de la Tierra, a 480 millones de kilómetros de allí, “es como marcar un gol a 130.000 kilómetros de distancia“, destaca la NASA.

Cuatro minutos y un centenar de kilómetros más allá, un paracaídas se abrirá automáticamente, frenando de manera brutal el descenso. Después, una vez desplegado el escudo térmico, el aparato abrirá sus tres pies y el paracaídas se desprenderá.

“Estaremos en caída libre por un breve momento, algo que es absolutamente terrorífico de pensar para mí”, dijo Tom Hoffman, jefe del proyecto InSight para la NASA.

La sonda encenderá rápidamente sus 12 retrocohetes que enlentecerán a unos 8 km/h el descenso del aparato, que entonces no pesará más de 365 kg.

A las 19H54 GMT, casi siete minutos tras su primer contacto con la atmósfera, InSight debería finalmente “amartizar”.

La misión

Una vez en Marte, si todo va bien, InSight tiene un largo trabajo por delante para analizar “el corazón” del segundo planeta más pequeño del Sistema Solar, después de Mercurio.

Hasta ahora las misiones a Marte han capturado imágenes de la superficie, estudiado rocas, excavado en la tierra y buscado pistas sobre el agua que alguna vez fluyó, pero nunca se ha indagado en su interior.

El módulo espacial auscultará así el interior del planeta para lo que usará una excavadora mecánica que perforará a cinco metros de profundidad, donde medirá la temperatura interna y seguirá cualquier movimiento interno con ayuda de un sismógrafo.

(Con información de EFE y AFP)