Muchas de las drogas más adictivas que existen no son ilegales. Son distribuidas por farmacéuticas, vendidas en los mostradores de las farmacias o al alcance de la mano en el pasillo de un supermercado. Y aunque estas sean perfectamente legales, y puedan tener ciertos beneficios, son más peligrosas si se abusa de ellas. Éstas son ocho de las drogas legales más adictivas:
1. Alcohol
El igual de adictivo, o más, que cualquier droga ilegal. Quizá no tanto como la heroína o el cristal, pero aunque en sí mismo no es tremendamente adictivo, el es un problema porque demasiada gente lo usa de una forma dañina. Los problemas empiezan cuando se pasa de cuatro tragos en una noche a 14 en una semana. Algunos se vuelven adictos inmediatamente, pero para la mayoría toma un buen tiempo llegar a esto. Si hay alcoholismo en tu familia, automáticamente te encontrás en riesgo. Esta adicción es única en tanto que tiene un fuerte componente genético.
2. Nicotina
Una de las más accesibles y adictivas. La mayoría se engancha con sólo fumar un par de veces. Muy pocas son capaces de fumar ocasionalmente sin volverse adictos. Ya sea que fumes cigarrillos, puros o masques tabaco, una vez que sos adicto dejarla puede volverse extremadamente difícil, más que dejar el alcohol.
3. Opiáceos
Los analgésicos opiáceos básicamente dan bajas dosis de heroína y han aumentado de manera impresionante desde principios de la década del 2000. Son buenos para tratar fuertes dolores en el corto plazo, como romperse muchos huesos en un accidente. Al principio causan un efecto de euforia, pero si no los dejás en los primeros días la adicción se vuelve inevitable. El cuerpo se acostumbra y ansía cantidades cada vez más grandes de opiáceos para mantener su efecto. Antes de que te des cuenta, tenés que seguir tomándolos para evitar sentirte mal físicamente, lo que los hace muy difíciles de dejar. La gente siente que la perdición es inminente, como si fueran a perder la cabeza y pudieran morir. Algunas alternativas no adictivas a los opiáceos pueden ser el Ibuprofeno.
4. Benzodiacepinas
Entre las que se incluyen el Valium, han sido también altamente recetadas durante los últimos años. Normalmente son usadas para tratar ansiedad severa y ataques de pánico, pero son tomadas muchas veces por personas que realmente no las necesitan. Su efecto puede ser similar al efecto sedante el alcohol, pero con la ansiedad y la necesidad de aumentar la dosis que provocan los opiáceos.
La dependencia física es especialmente severa. Mientras que el síndrome de abstinencia de los opiáceos no amenaza la vida, dejar las benzodiacepinas puede ser mortal. El efecto es similar a dejar el alcohol, podés caer en estado de delirium tremens o dar un paro cardiaco. Peor aún es el efecto multiplicador que da mezclarlos con otras drogas, sobre todo con opiáceos.
5. Medicamentos para tratar el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad)
El uso de estimulantes supuestamente usados para tratar el Trastorno ha crecido mucho durante la última década. Estas drogas se han vuelto un problema, sobre todo entre universitarios, porque piensan que los ayuda a estudiar mejor. Pero incluso profesionales que nunca han sido recetados los buscan para darle un impulso extra a sus carreras.
Estos medicamentos pueden causar alucinaciones y acelerar el ritmo cardiaco, y mientras más los consumas mayores son los problemas. Tomar altas dosis por largo tiempo puede provocar fuertes efectos psicológicos como paranoia, obsesividad, insomnio y arrancarse la piel. Dejarlos es menos difícil que dejar los opiáceos o el alcohol, pero el proceso hace que la gente se deprima al punto de querer suicidarse.
6. Ambien
Es un medicamento efectivo para dormir, pero es fácil volverse dependiente después de algunos días de uso. Una vez que empezás a tomarlo regularmente es casi imposible poder dormir sin tomarlo. Si lo tomás por semanas, meses o años, podés llevar a tu cuerpo a un estado de insomnio que durará semanas.
También te pondrá más ansioso durante el día y te llevará a hacer locuras cuando creés estar dormido. Vas a tener hambre y amnesia, atacarás la heladera a la mitad de la madrugada y, cuando veas el desastre en la mañana, te preguntarás quién lo hizo.
7. Jarabe para la tos
Si te recetan algún fuerte jarabe para atacar la bronquitis, la sinusitis o la fiebre del heno, tené cuidado. Estos contienen codeína, un opiáceo al que podés quedar enganchado. Incluso puede llegar a ser letal si se consume en cantidades elevadas. Asegurate de no exceder las dosis recomendadas y nunca las mezcles con alcohol.
8. Esteroides anabólicos
Son variaciones sintéticas de la testosterona y prescritos legalmente para tratar los efectos secundarios causados por bajos niveles de testosterona y para ayudar a ganar masa muscular en personas que se enfrentan a enfermedades como cáncer y SIDA. Sin embargo, son frecuentemente usadas por individuos sanos que quieren aumentar su volumen muscular.
Y son adictivos. Los esteroides no van a elevarte, pero se meten con la química cerebral. Usarlos continuamente puede causar cambios continuos de ánimo, irritabilidad, paranoia y agresividad. Además, dañan los riñones, el hígado y el corazón. Incluso te los podés encontrar en productos enmascarados como suplementos alimenticios.
Fuente: Culturizando
