“En las circunstancias particulares de este brote y si se cumplen ciertas condiciones, el Comité consensuó que es ético ofrecer intervenciones cuya eficacia no está comprobada y con efectos secundarios todavía desconocidos, como potencial tratamiento o prevención”, señala una declaración difundida por la OMS.
Se debe aclarar que, la rapidez con la que se propagó el virus del ébola por varios países de África y la alarma que se generó en Europa y Estados Unidos por posibles contagios en sus territorios, llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a tomar medidas para paliar los efectos de la epidemia.
La OMS comenzará en septiembre los primeros ensayos clínicos para una vacuna contra el ébola. En tanto, Estados Unidos y España ya probaron el tratamiento experimental de ZMapp, que nunca había sido suministrado a humanos, para los dos ciudadanos norteamericanos infectados y para el religioso Miguel Pajares, quien finalmente perdió la vida este martes.