Se convirtió en un jugador universal, único, de esos que dejan huella.
Amado y odiado, resistido y aceptado, su nombre fue reconocido hasta por el más reacio al fútbol y a su entorno.
Aquí un pequeño homenaje por algunos de sus mejores goles convirtió a lo largo de su carrera, que comenzó a los 16 años en Argentinos Juniors y siguió en Boca, Barcelona, Nápoles, Sevilla, Newell’s y la selección argentina.

