Después de más de seis décadas de trayectoria, el histórico conductor cerró una etapa al frente de la programación dominical. Le cedió la posta a Chema Forte, aunque seguirá ligado a la emisora con participaciones especiales.
Hay voces que no solo informan. Acompañan. Entran a la casa, se mezclan con el mate, con la cocina del domingo, con la ruta, con la sobremesa familiar y con esa costumbre tan cordobesa de tener la radio prendida aunque nadie diga demasiado. La de Rony Vargas es una de esas voces.
Este domingo, el histórico conductor de Cadena 3 Argentina cerró una etapa enorme: se despidió de la conducción de los domingos, después de una vida entera ligada a la radio y a una audiencia que lo siente parte de su propia historia. No fue un adiós definitivo, sino un cambio de lugar. Rony le cedió la posta a Chema Forte, pero seguirá vinculado a la emisora con participaciones especiales.
La despedida tuvo emoción, recuerdos y ese tono íntimo que solo la radio puede generar. Porque cuando un conductor se va de un horario que ocupó durante años, no cambia simplemente una grilla: se modifica una rutina afectiva para miles de oyentes. Rony fue, para muchas familias, una presencia de domingo. Una voz que ordenaba la mañana, que abría la charla, que ponía música, noticias, humor, entrevistas y cercanía.
Cadena 3 lo presentó como un emblema de “La Gran Cadena Federal”, y no es una exageración. Su recorrido está atado a la expansión nacional de la emisora y a una manera de hacer radio que combinó oficio, calidez popular y una conexión muy directa con la gente. La propia radio publicó además un repaso de fotos históricas de su paso como conductor, como parte de la despedida de esta etapa.
Nacido en Caucete, San Juan, Rony Vargas se convirtió con los años en una de las figuras más queridas de la radio cordobesa y argentina. Su historia es la de alguien que llegó al micrófono con vocación temprana y que transformó ese deseo en una carrera de más de seis décadas. En una entrevista con Sergio Suppo, recordó que desde chico sabía que quería trabajar en radio y que le pedía a su nona que lo llevara a San Juan para conocer una emisora.
La despedida de los domingos también tiene algo de símbolo generacional. Rony pertenece a una camada de comunicadores que hizo de la radio un territorio emocional. Antes de las redes, de los videos virales y de las plataformas, la radio era compañía pura: una voz del otro lado que no se veía, pero se sentía cerca. Rony entendió eso como pocos.
En sus programas había una forma de conversar con la audiencia sin distancia. El oyente no era una métrica ni un usuario: era alguien con nombre, historia, barrio, pueblo, ruta o cocina. Esa relación explica por qué su salida de la conducción dominical no pasó como una noticia más, sino como una pequeña despedida colectiva.
La posta queda ahora en manos de Chema Forte, que asumirá el desafío de sostener el espíritu de cercanía de los domingos de Cadena 3. Según publicó la emisora, el nuevo ciclo buscará mantener esa relación especial con la audiencia, con una premisa que Chema resumió en una idea simple y poderosa: los verdaderos protagonistas de la radio son los oyentes.
Para Rony, en cambio, empieza una etapa distinta. Menos atada al reloj de cada domingo, pero no separada del micrófono. Cadena 3 confirmó que seguirá ligado a la emisora en otras funciones y con participaciones especiales. Es decir: la voz no se apaga. Solo cambia de frecuencia dentro de la misma casa.
En diciembre de 2025, la Legislatura de Córdoba lo había reconocido por su trayectoria. En ese homenaje, Rony dijo que poder estar con la gente que uno no ve, pero siente al lado permanentemente, era una alegría enorme. Esa frase resume buena parte de su secreto: la radio no siempre se trata de mirar a los ojos, sino de hacer sentir presencia.
Por eso, su despedida dominical tuvo sabor a homenaje en vida. A agradecimiento de oyentes, colegas y generaciones que crecieron escuchándolo. A cierre de una etapa de esas que parecen pequeñas en la agenda diaria, pero grandes en la memoria sentimental de una ciudad y de un país radial.
Rony Vargas no se va de la radio. Pero deja un sillón, un horario y una costumbre. Y eso, para quienes alguna vez lo escucharon un domingo, alcanza para sentir que algo cambia.
La radio seguirá. Chema Forte tomará la posta. Los domingos tendrán otra voz al frente.
Pero durante mucho tiempo, cuando alguien prenda Cadena 3 un domingo a la mañana, todavía va a quedar flotando esa sensación conocida: la de Rony saludando como si estuviera en la cocina de casa.

