Eduardo Carrera volvió a la casa de Gran Hermano Generación Dorada y su nombre no pasó desapercibido. Su regreso generó impacto inmediato, no solo por tratarse de un ex participante histórico, sino por el fuerte y polémico antecedente que marcó su paso por el reality en 2003.
Carrera formó parte de la edición 2002-2003 de Gran Hermano, donde permaneció 84 días y se convirtió en uno de los jugadores más intensos de la temporada. Su personalidad frontal, sus discusiones constantes y su carácter explosivo lo posicionaron rápidamente como uno de los protagonistas del ciclo.
Sin embargo, su paso por el programa terminó de la peor manera. Fue expulsado tras un episodio violento durante una fuerte pelea con su pareja dentro de la casa, Romina Orthusteguy. La situación generó un enorme escándalo y quedó grabada como uno de los momentos más polémicos en la historia del reality en Argentina.
Tras su salida, Eduardo se alejó progresivamente de los medios. Si bien tuvo algunas apariciones como actor, con el tiempo eligió una vida más reservada, lejos de la exposición mediática que lo había puesto en el centro de la escena.
Más de 20 años después, su ingreso a Gran Hermano Generación Dorada marca un regreso cargado de significado. Su participación es vista como una oportunidad de revancha personal, en la que busca mostrar una versión diferente y redimirse frente al público.
En LAM recordaron su paso por el reality original y reavivaron el debate sobre su historia, lo que volvió a poner su nombre en el centro de la conversación. Su regreso no solo apela a la nostalgia, sino que también despierta expectativas sobre cómo será su comportamiento esta vez.

