Atuel: Sin ánimo de conciliar, Mendoza se negó a devolver a La Pampa el río robado

Desde 1930 mendoza decidió cortarle el cauce del Río Atuel a La Pampa, produciendo una enorme desertificación del noroeste pampeano. Desde aquel entonces, La Pampa le reclama a Mendoza que le devuelva el Río que le robó.

Lorenzetti y sus colegas quisieron saber qué hizo Mendoza para cumplir con la interprovincialidad del río que esa misma Corte dictó en 1987, y no encontraron respuestas claras. No hubo conciliación ya que cada parte defendió su posición a rajatabla.

La audiencia de conciliación por el río Atuel realizada ayer en la Corte Suprema de Justicia dejó una sensación de satisfacción en las autoridades pampeanas, porque las exposiciones de sus representantes dejaron en claro cuál es el reclamo que sustenta la demanda iniciada en el año 2014. Para Mendoza, el encuentro no fue positivo. Sus abogados no pudieron responder a los jueces, que preguntaron insistentemente qué significa que un río sea interprovincial y por qué no han dado pasos en pos de ese objetivo. El papel de Nación fue lamentable.

Las caras exultantes del gobernador Carlos Verna, el fiscal José Alejandro Vanini, los abogados del Estudio Badeni, y los restantes funcionarios pampeanos que concurrieron a la Corte, y los rostros largos y adustos de sus contrapartes mendocinas, reflejaron con justeza la sensación con que cada parte se retiró de la sala principal de la Corte Suprema.
El encuentro comenzó unos minutos después de las 10 y se extendió hasta las 15. A diferencia de la previsión inicial, la audiencia comenzó con la exposición de los amigos de la Corte y siguió con las delegaciones provinciales.

Amicus Curiae

Esta primera parte fue rápida y expeditiva. Comenzó Juan Vicente Sola, del Centro de Estudios de Derecho y Economía de la UBA que hizo un análisis económico favorable a Mendoza. Siguieron Beatriz Dillon y Jorge Scarone, que en nombre de la UNLPam formularon una sólida argumentación del daño social producido por el corte del río en el oeste pampeano.
Después fue el turno de Miguel Mathus Escorihuela, vicerrector de la Universidad de Mendoza, que hizo un discurso de batalla, patotero por momentos, en el que expuso lisa y llanamente que el río es de Mendoza y que esa provincia tiene todos los derechos sobre el mismo.
La exposición de Carlos Schulz, geólogo pampeano, también fue muy sólida: se fundó en el concepto de la “unidad de cuenca” y la obligación del manejo compartido de la misma.
Carlos Campú, gobernador de la Nación Ranquel, habló desde lo emocional contando su vida junto a un río que no está; Sergio Marinelli, superintendente del Departamento General de Irrigación, detalló cómo es el manejo del agua, cuántas hectáreas se riegan y dio porcentajes poco creíbles de eficiencia de riego; Pedro Coria, otro lonko pampeano, habló de la cosmovisión ranquel de la tierra, la naturaleza y el río, y finalmente, Carlos Achetoni, de los regantes de Alvear, dio un discurso de tono sentido en el que planteó que por cada metro cúbico de agua que le saquen a Mendoza, cientos de familias quedaran en la calle.

Aciertos pampeanos

Tras los “amigos del tribunal” fue el turno de las provincias. Empezó La Pampa, en su condición de demandante, con un video con imágenes del oeste pampeano, testimonios de pobladores y de conocidos especialistas.
El abogado Gregorio Badeni y el fiscal José Alejandro Vanini comenzaron a exponer las razones de la demanda, cuando fueron interrumpidos por Ricardo Lorenzetti, quien les dijo que ya conocían esos planteos así que iban a hacer algunas preguntas puntuales.
Comenzó Elena Highton, quien fue directo al grano: “¿Cuánto caudal piden ustedes?”. Vanini recordó el estudio de la UNLPam y le señaló que el escenario de mínima aconseja 4,5 metros cúbicos por segundo.
El fiscal remarcó que Mendoza está en condiciones de satisfacer el requerimiento pampeano y enfatizó que el fundamento es el derecho humano al agua y al ambiente, en contraste con Mendoza que solo ve su utilidad económica.
Juan Carlos Maqueda y Carlos Rosenkrantz centraron sus consultas en la desertización y en saber si La Pampa ha estudiado otras fuentes para paliar ese déficit hídrico. Por un momento quedó la sensación de que los jueces sintonizaban el discurso mendocino del trasvase del río, máxime cuando Lorenzetti dijo que “el agua es poca para todos”.
Verna cerró la presentación pampeana con un fuerte discurso (ver página 12) y llamó a los jueces a corregir la injusticia que sufre La Pampa desde el corte del Atuel.

Reveses mendocinos

Por Mendoza hizo una primera intervención el gobernador Alfredo Cornejo, quien sostuvo que La Pampa insiste en negar el fallo del año 1987 y se empecina en quitarle agua a su provincia cuando la que tiene ni siquiera le alcanza.
Los abogados mendocinos Fernando Simón (fiscal de Estado) y Alberto Bianchi, patrocinante, empezaron con el pie izquierdo. Es que el primer juez en preguntarles, Horacio Rosatti, les pasó factura por su pedido de excepción que decía que la Corte no tenía jurisdicción para tomar un caso basado en derecho ambiental. Tras Rosatti, Maqueda y Lorenzetti le explicaron a los mendocinos en qué consiste la “competencia dirimente” que tiene asignada la Corte y que corresponde aplicar en casos como este.
Después fue Maqueda el que los encerró con un argumento muy simple: por qué se oponen a que Nación integre un hipotético comité de cuenca del Atuel, mientras que aceptan que lo haga en el Coirco. El argumento de Simón de que los contextos históricos son diferentes no convenció al magistrado, que insistió en que no entendía esa postura “contradictoria”.
Después fue Lorenzetti el que acorraló a Simón, a Bianchi, a otro abogado de apellido Pintos y un cuarto que, sin estar autorizado y ante la falta de respuestas claras de sus colegas, se subió al pequeño estrado, y endilgó a La Pampa una supuesta falta de obras. Esta situación dejó en claro el nerviosismo de la delegación mendocina.

Interprovincial

Lorenzetti planteó un aspecto central: Mendoza basó su estrategia defensiva en aferrarse al fallo de 1987 que le concede la prioridad para regar 75.000 hectáreas, pero ese fallo dice, en su primer punto, que el río es “interprovincial”, que es el eje del planteo pampeano. “¿Qué entiende usted en la práctica por interprovincial?”, le preguntó a Simón, quien no pudo dar respuestas claras, como tampoco Bianchi.
Lorenzetti pidió en un par de oportunidades ejemplos “concretos” de ese carácter interprovincial y, sobre llovido mojado, se preguntó por qué si Mendoza acepta esa interprovincialidad, como tantas veces expuso, se niega a formar un comité de cuenca para acordar la forma de usar el recurso. Otro golpe duro para la delegación mendocina, que no tuvo respuestas claras.
Maqueda fue el último en usar la palabra y también le tiró al corazón de la argumentación mendocina. Preguntó cuánto reconocía oficialmente Mendoza como eficiencia de riego, a lo que un joven técnico respondió que un 43% en promedio, un 50% en algunos casos, y señaló a esa provincia como la más eficiente del país. Todo ello, con datos de un informe de la ONU del año pasado.
Sorprendido, Maqueda le señaló que otro informe, del propio gobierno de Mendoza, daba para el año 2011 una eficiencia de riego de solo el 29 por ciento. “¿En tan pocos años lograron semejante mejoría?”, le preguntó al técnico con evidente tono irónico. El técnico respondió que sí y que tenía que ver con la aplicación de riego presurizado en muchas fincas. La respuesta sonó poco creíble.

Papelón de Nación

La última en exponer fue la Nación, que poco y nada aportó y dejó una desagradable sensación en los presentes. Es que el subsecretario de Recursos Hídricos, Pablo Bereciartúa, estuvo en la sala hasta diez minutos antes de su turno, y se retiró sin hacer su exposición (ver página 11). En lugar del funcionario tomó su lugar una funcionaria del Ministerio de Energía y Minería, quien no pudo responder ninguna de las preguntas de los jueces. Entonces, los jueces le pidieron que dejara el estrado y dieron por concluida la intervención de Nación, y la audiencia en sí.