Así lo anunciaba Musadik Malik, en representación del primer ministro Nawaz Sharif: El gobierno de Pakistán “aprobó la continuación de las ejecuciones”, “no habrá piedad para quienes han matado a nuestros niños, ciudadanos y soldados”.
A partir de este comunicado se hizo pública la decisión de Nawaz Sharif de levantar la moratoria a las ejecuciones, establecida por seis años a quienes habían sido condenados a muerte. Acorde a las autoridades pakistaníes, en un lapso de tres semanas, se pretende que al menos 500 personas acusadas de ser terroristas sean ejecutadas.
La medida se tomó como respuesta a los atentados perpetrados por el movimiento talibán a una escuela en Peshawar, en el cual murieron 148 personas. Desde el levantamiento de la moratoria, dos talibanes fueron ahorcados el viernes, y cuatro durante el fin de semana.