Un palacio para la fotografía

El Palacio Dionisi se convirtió recientemente en el primer museo estatal del país dedicado a la fotografía. Actualmente exhibe un amplio conjunto de muestras históricas y contemporáneas. 

Boca con pastilla verde es una fotografía icónica de Alejandro Kuropatwa. El artista argentino combinó en esa imagen una lectura del momento histórico con una mirada intimista sobre su propia vida. Kuropatwa padecía sida. La píldora que se ve en su lengua formaba parte del cóctel antiviral que había empezado a consumir a mediados de la década de 1990 para controlar la enfermedad.

La foto se exhibió por primera vez en una muestra denominada, justamente, “Cóctel”, exhibida en 1996 en la galería porteña Ruth Benzacar. Actualmente integra la colección del Museo Nacional de Bellas Artes, y por estos días se puede ver en una de las exposiciones que presenta el Palacio Dionisi, que recientemente se convirtió en el primer museo público de la Argentina dedicado a la fotografía.

El Palacio Dionisi exhibe además un amplio conjunto de muestras. En la sala Documentos se presenta “Temprana. Fotografía del centro del país, 1870-1890”, una selección de un enorme acervo documental de más de 500 imágenes tomadas por Jorge Briscoe Pilcher. Una investigación de Cristina Boixadós permite ahora tomar contacto con registros de puentes y diques como el San Roque, estaciones de trenes y emprendimientos fabriles junto a escenas del trabajo en el campo y la vida rural hacia finales del siglo XIX en Córdoba.

“Diaporamas” es un viaje asombroso por el trabajo del fotógrafo español Alberto García-Alix, con piezas audiovisuales acompañadas de la música de Daniel Melingo.

Por ley

En octubre, la legislatura de Córdoba aprobó el proyecto de creación del Museo Provincial de Fotografía Palacio Dionisi, a partir de lo cual la institución que depende de la Agencia Córdoba Cultura se convirtió en el primer museo estatal del país dedicado al género.

“Nadie en el Estado argentino había tomado la decisión de generar un museo que aborde específicamente todas las prácticas posibles de la fotografía”, señala Natalia Mónaco, subdirectora del Palacio Dionisi. Y añade: “Si bien hay museos privados de foto en el país, el logro es que el Gobierno de Córdoba y  la Agencia Córdoba Cultura destinan este espacio por ley y nadie podrá transformarlo en otra cosa. Es muy importante dejar a los fotógrafos cordobeses y a futuras generaciones un espacio como este”.

El museo tendrá a cargo la protección y divulgación de su propia colección, así como la exposición, preservación e interpretación del género, la realización de actividades de divulgación, intercambio, formación y asesoramiento en relación con sus contenidos y propuestas tendiendo a conformar un espacio crítico.

“Tengo mucho en cuenta que no sólo mostramos, sino que educamos al público con las exhibiciones –explica la subdirectora–. El museo elabora con mucha anticipación las programaciones, ya que también el lugar expositivo es complejo al ser una casa transformada en museo. No todo puede ir en cualquier lugar. No es un cubo blanco. Me gusta que trabajen in situ, que trabajen el espacio tanto los fotógrafos como los curadores”.

Mónaco destaca la importancia de reconocer la historia de la fotografía desde sus inicios. A ese fin se destina la sala Documentos. “El objetivo es promover un espacio de reflexión sobre sucesos históricos –señala–, y aportar a la difusión y puesta en valor de imágenes que condensan acontecimientos de la vida pública, política y social de nuestro contexto”.

La sala Cero está destinada a proyectos que fomenten la reflexión crítica de la fotografía contemporánea. La dinámica de este segmento se inició a partir de tres fotógrafos (Rodrigo Fierro, Susana Pérez y Agustina Triquell) y de Alejandra González, de Asunción Editora, quienes fueron invitados por la institución a exhibir de forma individual durante 2017. Luego ellos invitaron a participar a otros artistas que trabajaron durante 2018, y así será en lo sucesivo.

“Esto implica que el museo no elige la programación de esa sala –destaca Mónaco–. De esta manera, se intenta facilitar la apropiación del espacio, visibilizar los vínculos estéticos que los artistas involucrados puedan tener; y experimentar una curaduría abierta que pueda contribuir a los debates sobre las problemáticas de la fotografía contemporánea”.

Lugar para cordobeses

Uno de los objetivos centrales es asegurar la presencia de artistas cordobeses en las salas. “Córdoba tiene grandes fotógrafos que nos representan en el mundo entero. Pero no sólo son importantes las exhibiciones, sino también el trabajo que venimos realizando de brindar apoyo y el espacio para actividades paralelas y en conjunto con los fotógrafos locales, también con algunas escuelas de fotografía”, describe Mónaco.

A las muestras en el Palacio se suman proyectos itinerantes que recorren la provincia. Es el caso, entre otras, de la exposición “Trabajadoras rurales, fotografías de lo invisible” y la exhibición del inglés Jorge B. Pilcher.

En 2017 surgió la sala Geografías Latentes, un espacio destinado a exhibir obras de fotógrafos del interior de la provincia de Córdoba.

Lo que viene

El museo tendrá una agenda súper intensa el año próximo, que en realidad arrancará a fines de este 2018. El próximo 15 de diciembre, abrirán en simultáneo las siguientes muestras surgidas de las convocatorias abiertas: “Flores para Abraham”, del curador Martín Pinus; “Deseo y contradicción”, de Lucía Von Sprecher; y “S A VB I A”, de María Buteler.

También se verá “Un viaje a la reflexión”, de María Antonella Gatti, y a la sala Documentos llegará “No hay tierra donde se nace”, del colectivo Medionegro.

Tres exhibiciones se sumarán a la programación en 2019. En la sala Cero se presentará una exposición del Taller de fotografía Manifiesto Alegría, que cumplirá 18 años. También se verá “Libro expuesto”, de Bibiana Fulchieri, con retratos de las mujeres del Cordobazo, y el Sitio Multimedia presentará “A 50 años del Tucumán Arde”, proyecto de Norberto Puzzolo con una videoinstalación con curaduría de Adriana Lauría.

Desde marzo del año próximo, acompañando el Congreso Internacional de la Lengua que tendrá sede en Córdoba, se llevarán a cabo ocho exposiciones en conjunto. Entre las más destacadas están “Perón”, de Sara Facio, y Eduardo Longoni con fotografías que realizó a Ernesto Sabato, Julio Cortázar y Mario Benedetti.