Informe especial: El Abc sobre Schistocerca cancellata o “langosta voladora”

Importante esfuerzo del SENASA por coordinar acciones concretas para el control de mangas de langosta en el Norte Argentino

Uno de los temas que llamó la atención de los ciudadanos cordobeses, pero quita el sueño de muchos productores, es sin dudas la invasión de langosta.

Mejor que “entrar en pánico”, es poder conocer a fondo, cuáles son los hábitos y los detalles biológicos de éste insecto plaga, para poder acertar con el manejo.

Antecedentes

La langosta (Schistocerca cancellata) es un insecto que ha quedado grabado en la memoria las familias de campo. Nuestros abuelos nos contaron historias de un bicho que venía en grandes cantidades cruzando el cielo o avanzando como un ejército, comiendo todas las plantas que encontraban a su paso. La intervención organizada del
Estado, desde mitad del Siglo 20, logró contener a la langosta que desde entonces pasó a ser nada más que un mal recuerdo. Sin embargo, la plaga persiste como una amenaza potencial.

En el año 2010 se declaró la Emergencia Fitosanitaria en todo el territorio nacional debido a la detección de focos en distintas zonas de las provincias de Catamarca, La Rioja y Córdoba.

A mediados de 2015 resurgió con mayor intensidad y afectó a las provincias de Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán. En la provincia de Córdoba, dada la situación en las provincias vecinas, y a fin anticipar una probable ocurrencia de focos y mangas, fue necesario dar lugar a un Plan de Contingencia abordado en conjunto por el SENASA Córdoba, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos y el INTA.

En el mes de noviembre el SENASA detectó una manga de langosta voladora que se asentó en zonas cultivadas y de monte próximas a Villa Dolores. Posteriormente en enero de 2016, aparecieron los primeros focos en la misma zona, con lo cual se puso en práctica el plan de contingencia acordado para coordinar las acciones entre las instituciones y efectuar el control en los departamentos de Pocho y San Alberto. Se sumaron a la tarea el sector privado y los pobladores de la zona.

En los primeros días del mes de  Julio (2017), importantes mangas de langostas avanzaron  por campos de las provincias de Chaco y Santiago del Estero.  Así lo prueban algunos videos que fueron grabados por productores en localidades como Pampa del Infierno, Bermejo y  Los Juríes y luego fueron publicados por diversos portales online (de público conocimiento). Luego tomaron cartas en el asunto entidades oficiales: INTA Y SENASA.

Despliegue de equipos y técnicos del SENASA para el control de Focos de langosta en el Norte (Chaco, Salta, Santiago del Estero)

Y por último (el foco más reciente) dio cuenta de una “literal invasión” de la misma especie en la Cuidad Capital de Córdoba y principalmente Colonia Caroya. Por lo tanto representa un riesgo tanto para los productores rurales de cultivos extensivos como para los que se asientan en el cinturón verde de Córdoba (frutales y hortalizas).

Importancia económica y daños

Se conocen alrededor de 5.000 especies de langosta en todo el mundo. Algunas seleccionan su comida y otras son polífagas, tal es el caso del género Schistocerca, que puede llegar a devorar más de 400 especies vegetales (Perez Romagnoli, 2011).

Dentro de este género, la especie “Schistocerca cancellata”, ha sido la responsable de la destrucción total de diversos cultivos y pasturas en vastas extensiones de nuestra región. Son insectos desfoliadores que en altas densidades pueden afectar negativamente la productividad.

También para identificarla se utilizan los nombres previos que esta especie ha tenido: S. paranaenses, S. americana cancellata y S. americana (Shannon y Alboleda-Sepúlveda, 1998).

Esta plaga histórica dio lugar en nuestro país a las primeras acciones oficiales en materia de Sanidad Vegetal. Las primeras reglamentaciones sobre la plaga datan del año 1850 (J.J. Urquiza Gobernador de Entre Rios), y desde aquel momento se fueron sucediendo distintos servicios oficiales de “lucha antiacridiana”, cuya función recae hoy en el Programa Nacional de Acridios del Senasa.
El Programa trabaja en la denominada área acridiogena del país, que coincide con el área de recesión, haciendo énfasis en el monitoreo permanente y sistemático en las áreas de reproducción permanente, aproximadamente 120.000 has, donde ocurren los “outbreaks” (explosiones demográficas). Estas acciones se enmarcan en una estrategia preventiva que busca localizar mediante prospecciones extensivas focos de langostas, especialmente juveniles, e instrumentar acciones de control.

Langostas vs Tucuras, cómo diferenciarlas?

Al caminar por el campo, estamos acostumbrados a ver ese insecto que indistintamente llamamos tucura o langosta. Sin embargo no son lo mismo. Aunque son “primas hermanas”, tienen una diferencia biológica muy importante: las langostas desarrollan la capacidad de formar mangas (como si fueran enjambres) y dispersarse hasta
cientos de kilómetros.  En cambio, las tucuras generalmente tienen hábitos solitarios y no se movilizan grandes distancias.
En nuestro país, el estado adulto de la “langosta voladora o sudamericana” es de tamaño grande (macho: 28 a
49 mm; hembra: 39 a 66 mm) y su coloración varía de castaño a verde oliva. En cambio, dentro del complejo tucuras, las especies varían desde pequeñas a muy grandes como el caso de la llamada tucura quebrachera.

Otra particularidad de las langostas (locust) y que la diferencia de las tucuras (grasshopers), es la habilidad de cambiar su comportamiento y fisiología (color, tamaño y forma) en respuesta a cambios en la densidad poblacional, pasando de un estado solitario a gregario y viceversa.

Esta transformación relacionada a la capacidad de agregarse activamente para formar agrupamientos o mangas, sumado a su capacidad de dispersión (hasta 150 km/dia) y su voracidad, determinan una gran amenaza para toda la actividad agropecuaria del país (Barrientos Lozano, 1992). No obstante y gracias al trabajo del Senasa, el Ministerio de Agroindustria de la Nacion, los gobiernos provinciales y el sector privado, se logró un gran éxito en el control de la plaga durante esta campaña (2015 – 2016), la cual tuvo una gran repercusión nacional e internacional, no habiéndose registrado daños significativos y relevantes en cultivos agrícolas. En contraposición se han relevado daños en el monte natural, lo cuales son difícil de cuantificar, de igual modo que el daño a las pasturas naturales e implantadas que disminuyen la disponibilidad forrajera.

El caso particular de los principales cultivos

Durante los estadíos iniciales de los cultivos de soja, maíz o girasol producen la disminución del número de plantas y en general de la implantación de los cultivos, las langostas se presentan en estado de desarrollo inicial (mosquita) e intermedio (saltona).

En función de la mayor densidad de siembra, el cultivo de soja puede tolerar mayor nivel de daño en la etapa de post-emergencia, mientras que girasol, maíz y sorgo tienen mayores riesgos de daño. (Martínez Crosa y Zerbino, 2008).

Ciclo biológico

Los adultos llegan en primavera a regiones agrícolas en grandes mangas aladas, en sus vuelos de invasión.

Apareamiento de adultos

Se aparean durante los descansos y a los 10 días las hembras desovan. Perforan un orificio de hasta 8 cm de profundidad en el suelo, donde depositan 50-120 huevos agrupados en forma de espiga, que ocupan más de la mitad de la perforación, y el resto lo llenan con una secreción aglutinante que protege a los huevos del ataque de otros artrópodos (Bar, 2010).

Producida la eclosión las ninfas neonatas de 8 mm, semejantes al adulto pero sin alas, atraviesan la espuma protectora, salen al exterior se dispersan buscando protección en la vegetación circundante.

Los primeros estadios son de color verde pálido con un medio-dorsal negro franja que recorre el largo del cuerpo. Los individuos del primer estadio miden de 6 a 9 mm y cuentan con 13 segmentos antenales. Son gregarias, se reúnen de noche en arbustos y allí permanecen hasta que calienta el sol y se dispersan nuevamente para alimentarse. A los 4-8 días, según temperatura y alimentación, se produce la primera muda, dando lugar al segundo estadio, que es más activo y también gregario, durante este estadio se observan los esbozos alares así como cuatro segmentos más en la antena, los individuos llegan a medir 12 a 16 mm.

Saltonas: A los 15 días se hacen visibles los rudimentos alares que caracterizan al tercer estadio ninfal, miden 16 a 20 mm, tienen 21 a 22 segmentos antenales. Son activas, pierden la conducta gregaria, abarcan zonas más extensas, se alimentan día y noche sin descanso y su voracidad hace estragos en campos cultivados.

Saltonas II: A los 10 días experimentan otra muda, que da lugar al cuarto estadio ninfal, midiendo de 20 a 26 mm, antenas de 22 a 24 segmentos y alas con venación.

Saltonas III: Luego sufren la última muda de ese estado, dando lugar a la quinta ninfa (saltona III), que mide 26 a 35 mm y con 24 a 25 segmentos antenales. Es más activa y destructora, con alas bastante desarrolladas, pero no funcionales. A veces puede darse un sexto estadio ninfal en el que los individuos miden 35 a 45 mm y tienen 25 a 26 segmentos antenales. Las alas se extienden hacia atrás para cubrir varios segmentos abdominales (Capinera y Squitier, 2014.)

Seis estadios son normales, pero si las densidades son bajas se completarán sólo cinco estadios. Si hay bajas densidades, las ninfas pueden ser en su mayoría de color verde. En cambio, en alta densidad de ninfas, en los últimos estadios los insectos serán más amarillos, anaranjados y negros. En altas densidades, las ninfas tienden a agruparse en “bandas” y trasladarse a través de la vegetación, caminos y rutas (de Wysiecki & Lange, 2005). Los estados (saltona N4,N5 y adulto) son los peligrosos, ya que incrementan notoriamente los niveles de consumo.

Cuando ocurre la muda del quinto y/o sexto estadio ninfal emerge la voladora. Son adultos con alas completas y funcionales.

Las hembras miden 5,5 cm y los machos 4,5 cm. Los individuos que nacen en primavera completan su madurez sexual en 10 días, se aparean y la hembra desova durante 15 o más días, dando lugar a otra generación en un término de 44 a 58 días (Capinera & Squitier, 2014).

Factores ambientales que favorecen una explosión demográfica de Shistocerca

En las “zonas de cría permanente” la langosta permanece y se reproduce mientras las condiciones del suelo, clima y flora les sean favorables. Si estas condiciones cambian y no le son propicias, el número de individuos de la población crece pero migra formando “mangas”, invadiendo las zonas de cultivo con los consiguientes daños (Universidad Nacional de Córdoba).

Estas  mangas (uniones de millones de langostas que pueden alcanzar 100 km. de longitud y 10 km. de ancho- trasladándose en busca de alimento) constituye un curioso proceso migratorio que  está influenciado por las condiciones climáticas y la disponibilidad de alimento.

La langosta invasora se mantiene en forma solitaria cuando hay cuidadosos controles que tratan de evitar la formación de estas mangas.

En las zonas de cría las lluvias normalmente ocurren de noviembre a marzo-abril, permitiendo el desarrollo de dos generaciones anuales de S. cancellata, una primaveral, corta y rápida, y una estival más larga, en la cual los adultos pasan la temporada seca en diapausa reproductiva hasta las primeras lluvias primaverales.

Si las lluvias primaverales son suficientes se puede presentar una tercera generación (Barrera y Turk, 1983; Hunter y Cosenzo, 1990).

Las condiciones climáticas invernales registradas en Argentina, especialmente las temperaturas elevadas en julio (>30°C), ocasionaron la aparición de mangas de S. cancellata de grandes dimensiones en la zona hortícola de Santiago del Estero, provocando daños en cultivos y causando alarma en la población rural.

Monitoreo, control y manejo de la plaga

El control de la langosta se basa en 2 aspectos importantes:

A) Monitoreo: Se deben realizar monitoreos periódicos determinándose la presencia de ninfas y adultos. Esta plaga es de hábito crepuscular, cuando las temperaturas comienzan a descender, al atardecer, noche y primeras horas de la mañana, permanecen asentadas en el suelo (éste es el momento oportuno para control, cuando las densidades así lo indiquen).

Mientras que al aumentar la temperatura se vuelven muy movedizas. El momento “oportuno” de control es cuando la langosta está en estadio ninfal I o II y en bandas (De Wysiecki, comunicación personal). La combinación de monitoreo regular y alerta, permite disponer de un amplio conocimiento de la plaga y su dinámica poblacional.

Fuente: Beatriz N. Carrizo, Claudia F. Funes, Daniel S. Kirschbaum, EEA INTA Famaillá

B) Control químico: El control químico se debe realizar para bajar la densidad poblacional de la langosta. La efectividad del mismo dependerá de la forma de aplicación y el tipo de producto a utilizar.

Con respecto a las formas de aplicación, las aplicaciones terrestres son las más eficientes porque se puede emplear en terrenos poco accesibles o con pendientes pronunciadas donde las aplicaciones aéreas presentan inconvenientes y permite colocar el producto debajo de un follaje denso. Además las aplicaciones en “bandas” reducen costos, residuos, contaminación y permiten realizar aplicaciones en manchones o dirigidos en cultivos susceptibles. No obstante, se debe considerar como una alternativa válida a la aplicación aérea cuando se presentan altas densidades poblacionales de langostas, formando mangas de grandes dimensiones. En cuanto al tipo de producto a utilizar, se debe emplear insecticidas permitidos o registrados para el cultivo a tratar, considerar el modo de acción (ingestión, contacto o inhalación) y la peligrosidad frente a las personas, los enemigos naturales y las abejas.

Los productos de peligrosidad alta son recomendados para aplicaciones en zonas alejadas de centros urbanos y producciones orgánicas. Es de gran importancia la época del año y hora del día en que se realiza el tratamiento.

Beatriz N. Carrizo, Claudia F. Funes, Daniel S. Kirschbaum INTA EEA Famaillá

Control Biológico

Como enemigos naturales de las langostas se puede mencionar:

– Parásitos y predadores de ninfas y adultos. Moscas parasitoides (Sarcophagidae), nematodos, arácnidos (varias especies), aves (aguiluchos, gaviotas, garzas, etc.), roedores y otros mamíferos.

– Predadores y parasitoides de huevos. Larvas de “bicho moro” (Epicauta spp.), larvas de moscas (Bombyliidae y Asilidae), avispas parasitoides de huevos (Scelio scyllinopsi).

– Patógenos de ninfas y adultos. Fúngicos: Nosema locustae, Entomophthora grylli y Beauveria bassiana; bacterianos: Bacillus thurigiensis, Coccobacilus acridiorum; virus: Entomox vírus.

Fuentes Consultadas: 

http://inta.gob.ar/sites/default/files/inta_langosta_en_la_provincia_de_cordoba_4-04-2016.pdf

http://www.croplifela.org/es/plagas/listado-de-plagas/langosta-voladora

http://www.cadena3.com/contenido/2017/08/22/Impactantes-fotos-y-videos-de-la-invasion-de-langostas-190366.asp

http://www.senasa.gob.ar/sites/default/files/ARBOL_SENASA/SENASA%20COMUNICA/adjuntos_varios/langosta/langosta.explosion_demografica_de_la_plaga_que_nunca_se_fue.pdf

http://entnemdept.ufl.edu/creatures/field/american_grasshopper.htm