Informe completo sobre el sector agropecuario

Cultivo de Maíz híbrido

El maíz fue el gran perdedor (en el mercado) en las últimas dos semanas. No obstante hay rendimientos muy buenos, que alcanzan incluso las 15,9 toneladas/ha. en la zona núcleo de Córdoba.

En el terreno pecuario entra en vigencia un nuevo plan para el control y la erradicación de la garrapata.

La lechería busca un modelo que le otorgue mayor competitivdad y producción/ha. La tendencia es estabular la producción, poner las vacas productoras en refugio (bajo tinglado), hacer un control estricto de sanidad y nutrición con raciones automatizadas. Este movimiento está llevando a que halla menos tambos y más grandes. La mano de obra es un aspecto clave y un costo muy impactante que obliga a los nuevos productores de leche a tecnificar la producción. 

El detalle de los títulos presentados en la bajada:

Agricultura

Por la baja de precios, el maíz perdió un 39% de poder de compra. Según un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, fue el producto más afectado; la contracara es el trigo, con una baja del 7 por ciento.

La baja de precios de los granos deterioraron su poder de compra. Las pérdidas promedio, según estimó la Bolsa de Cereales cordobesa, son del 39% para el maíz y 34% para el sorgo. Con una reducción del 7%, el trigo resultó ser el menos perjudicado. Sin la eliminación de retenciones dispuesta por el gobierno, la situación sería todavía peor.

Este año, en Rosario, en la comparación interanual la soja perdió 50 dólares por tonelada; el maíz, 61 dólares; el trigo 15 dólares y el sorgo, 45.

La Bolsa insistió en el impacto de la eliminación y/o baja de retenciones. En 2015, un productor argentino de trigo recibió en promedio el 70% del precio de Chicago. Después de que la administración nacional sacara el impuesto, la diferencia es prácticamente cero. En el caso del maíz ocurrió algo similar. Hoy se paga más por el maíz en la Argentina que en Estados Unidos.

El caso de la soja es diferente. El precio no experimentó demasiados cambios en los últimos años, pagándose en promedio un 30% menos que en el mercado de Chicago.

La baja de los precios golpeó fuerte al maíz y su deterioro en el poder de compra es de alrededor del 39%. Para comprar urea o una bolsa de semilla este mes se necesitan 48% y 42% más de grano que el año anterior, respectivamente. Para transportar una tonelada por 300 kilómetros, la variación interanual marca la necesidad de 56% más de grano.

Soja y sorgo

La soja y el sorgo, en cambio, perdieron 18% y 34%, respectivamente. Los aumentos en la relación insumo producto responden a que la baja en los precios de los granos fue superior a la de los precios en dólares de algunos insumos como el gasoil, los fertilizantes fosforados y el glifosato. En el caso de la urea y el flete, se combinó el factor precio de los granos con el mayor valor de los insumos.

El trigo, con un deterioro del 7% es el que menos perdió respecto a junio de 2016. Aunque si bien aumentaron las cantidades de cereal necesarias para adquirir fertilizantes o semilla, la ecuación fue parcialmente equilibrada por otros insumos, como el glifosato y el gasoil.

Del trabajo de la Bolsa se desprende que, más allá de la pérdida en el poder adquisitivo de los granos, en la comparación interanual la situación del productor es “sensiblemente más favorable” respecto a años anteriores, por la eliminación de los derechos y los cupos de exportación.

El aumento de la relación insumo-producto obedece, principalmente, al contexto internacional actual de precios deprimidos como consecuencia de las producciones récord y una demanda que no alcanza a presionar para que aumenten de manera significativa, indicaron los analistas de la entidad.

La Nación – Gabriela Origlia

Maíz: rindes de hasta 159 quintales en la zona núcleo de Córdoba. En Laborde, la familia Brugnoni alcanzó esa productividad con el híbrido AX 7918 del semillero Nidera.

La cosecha de maíz tuvo grandes satisfacciones para algunos productores de la provincia de Córdoba. Un claro ejemplo de esto se dio en un campo de la localidad de Laborde, en sudeste de la provincia, donde se alcanzaron rindes récord para la zona.

Ese fue el caso de la familia Brugnoni que logró un rendimiento de 159 quintales por hectárea con el hídrido AX 7918 de Nidera, según informó el semillero.

Planteo

“Sembramos 5 híbridos en 200 hectáreas. Salvo con uno, el resto tuvo de 140 quintales para arriba. Con el AX 7918, que lo sembramos en 50 hectáreas el 3 de octubre pasado ya que antes no pudimos por falta de agua, llegamos a los 159 quintales por hectárea”, explicó Leonardo Brugnoni, estudiante de agronomía quien trabaja el campo junto a su padre.

El desempeño del híbrido fue notable respecto a otros materiales en la zona. Según manifestó Brugnoni, en un ensayo realizado en Laborde, el rendimiento más alto entre 15 híbridos fue de 143 quintales. “Lejísimo del rendimiento que logramos con el AX 7918″, agregó.

Recomendación

En el 12º Encuentro de Monitoreo y Manejo Sanitario de Cultivos que se realizó hace casi un año en Córdoba, Brugnoni se contactó con representantes del semillero que le recomendaron ese híbrido. “La verdad es que era lo que necesitaba en esta zona de alto rendimiento. La planta logró gran altura y una espiga compacta. Además, tuvo buena sanidad con gran tolerancia al gorgojo”, detalló.

Ciclo 2017/18

Para la próxima campaña, Brugnoni anticipó que sembrará a partir del 15 de septiembre unas 230 hectáreas de maíz. Dados los buenos resultados, destinará 50 hectáreas al AX 7918 y otras 100 al nuevo AX 7761. “Según me asesoré, el AX 7761 es lo que todo productor quisiera tener. Un maíz con alto potencial de rinde y que puede soportar una gran densidad de plantas con mayor velocidad de secado que el resto. Si ya alcanzamos 159 quintales, ahora esperamos lograr 170. Vamos a tratar de superar el récord”, anticipó el productor.

La Voz del Interior

Ganadería

Forrajeras: investigan especies tolerantes a inundaciones. Expertos de la Facultad de Agronomía de la UBA y de Australia realizan estudios en conjunto.

Melilotus alba

Según informó el sitio Sobre La Tierra, dedicado a la divulgación científica y tecnológica sobre agronomía y ambiente de la Facultad de Agronomía de la UBA, un trabajo conjunto entre especialistas de esta casa de estudios y de la Universidad de Western Australia (UWA) apunta a seleccionar materiales genéticos de ambos hemisferios tolerantes a inundaciones y salinidad.

En esta línea, señaló que los trabajos comenzaron con leguminosas forrajeras y recientemente se ampliaron a otros cultivos como trigo, cebada, colza y arveja. Pronto se liberaría el primer producto de estas investigaciones.

“En 2010 tomamos contacto con Timothy David Colmer, profesor de la Escuela de Agronomía y Ambiente, Facultad de Ciencias, Universidad de Western Australia (UWA), referente mundial en el estudio de las respuestas de especies de cultivo y forrajeras a las inundaciones”, comentó Gustavo Striker, docente de la cátedra de fisiología de la Fauba.

Durante una estadía de tres meses en Australia, Striker investigó junto al equipo de Colmer la especie messina (melilotus siculus), una leguminosa anual que tolera anegamiento y salinidad y la combinación de ambos factores.

En Australia habían generado una colección de 50 materiales provenientes de diferentes países (como España, Grecia, Estados Unidos y Argentina) y evaluado sus comportamientos ante condiciones de estrés.

“De esa colección de germoplasma llevé a cabo pruebas sobre tolerancia a anegamiento y salinidad, y la interacción entre ambos factores de estrés sobre 15 genotipos, para luego seleccionar los tres con mayor potencial de biomasa forrajera, adaptados a ambientes similares a los de la Depresión del Salado”, indicó el docente. La selección de estos materiales genéticos se realizó entre 2012 y 2015, consignó el sitio Sobre La Tierra.

“Terminamos eligiendo tres genotipos de messina y actualmente en Australia están a punto de liberar el primer material que surgió de esa selección. Aún no existen variedades de Messina en el mercado”, dijo Striker. “Encontramos que este material tiene alta tolerancia a la combinación de anegamiento y salinidad. Por eso eventualmente tengo la idea traerla a la Argentina, para probarla en suelos salinos que se anegan. Si bien es una especie anual, podría ser una opción a incorporar en ambientes marginales”, agregó.

La Nación

Sanidad Animal

Baño de inmersión de bovinos- La Cruz (Corrientes)

Entra en vigencia un nuevo plan de control y erradicación de la garrapata del bovino. La nueva normativa tiene como objetivo evitar la dispersión de esta parasitosis de los bovinos a zonas libres.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), mediante la publicación en el Boletín Oficial de la Resolución N° 382/2017, implementa un nuevo Plan Nacional de Control y/o Erradicación de la Garrapata del Bovino Rhipicephalus (Boophilus) microplus.

La normativa busca evitar la propagación de esta parasitosis de los bovinos a las zonas libres del país, un control estratégico en las zonas infestadas, y la erradicación en una zona o región cuando se establezca un plan superador.

El nuevo plan nacional está basado en cuatro pilares fundamentales: la preservación de la zona libre de garrapatas; el control y/o erradicación mediante la aplicación de criterios básicos del tratamiento integrado y el uso racional de los productos veterinarios garrapaticidas; la salvaguarda de la inocuidad de los alimentos de origen bovino mediante el buen uso de los garrapaticidas; y el reconocimiento de planes óptimos provinciales y/o regionales.

La Resolución, que reemplaza el Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata vigente desde 1999, indica que las autoridades provinciales puedan diseñar planes sanitarios de control y/o erradicación, los cuales deben ser convalidados por el Senasa.

Los Entes Sanitarios con los que se acuerde la ejecución de tareas de asistencia sanitaria, serán los que tendrán a su cargo la ejecución operativa (caracterizar áreas y establecimientos de riesgo, supervisar bañaderos y cronogramas de tratamientos garrapaticidas), el seguimiento y la correspondiente evaluación de la marcha del plan zonal o regional.

La garrapata común del ganado bovino Rhipicephalus (B.) microplus es un parásito externo que se alimenta de la sangre y otros fluidos de su hospedador. La infestación del ganado con elevadas cargas parasitarias genera un impacto negativo en los rodeos, además de mermas y mortandad debida a las enfermedades asociadas como la babesiosis (principalmente) y la anaplasmosis.

Infocampo

Lechería

La crisis de SanCor está cambiando el mercado lácteo argentino. Las pymes ganan participación aprovechando el terreno que dejó libre la cooperativa, pero las perspectivas del sector siguen siendo inciertas, con una producción en baja, rentabilidad en picada y tambos que cierran.

Menos leche, tambos cerrados, un sindicato que agudiza los conflictos y, como si fuera poco, la segunda empresa del sector en peligro de quiebra. La crisis del gigante SanCor terminó siendo el detonante de una tormenta que se venía armando y que está desembocando en un reordenamiento del mercado lácteo argentino, con miles de litros de leche diarios que dejó de recibir la empresa de Sunchales y que están siendo absorbidos por grandes y pequeños jugadores, con el consecuente impacto en las góndolas.

El nuevo tablero del mercado lácteo local les dio un poco más de protagonismo a La Serenísima y a sus competidores más grandes, como Molfino, Ilolay, Danone, Saputo y Verónica, pero también, y sobre todo, a pymes que son prácticamente desconocidas por los consumidores porteños, como Tregar, Elcor, Milkaut, Yatasto, La Lácteo o Corlasa. Según fuentes de la industria, de todas estas compañías, quienes más absorbieron lo que dejó SanCor fueron Saputo y Tregar.

José Moreno, presidente de Mastellone Hnos. (La Serenísima), asegura que, a diferencia de lo que se podría pensar, la lechería argentina ya presentaba una estructura altamente fragmentada, muy lejos de los niveles de concentración que se ven en otros países del mundo, y la crisis de SanCor no hará más que profundizar la tendencia. En su visión, esto se explica porque la mayoría de los productores de SanCor han desviado su producción hacia una gran variedad de empresas, especialmente pymes. “Por el lado de las ventas, observamos que se han acentuado mucho el cambio y la migración del consumidor hacia otras marcas sin tanto renombre, especialmente en el segmento de quesos, donde SanCor era líder”, afirma el ejecutivo.

Luciano Di Tella, dueño de la pyme láctea Yatasto y dirigente de Apymel (Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas), resume así la situación actual: “A las pymes que eventualmente desaparezca el segundo jugador del mercado obviamente las favorece. Lo que sucede es que uno no sabe si SanCor no se va a recuperar; entonces yo no sé si invertir en una máquina que después, si SanCor se reactiva, no me sirve para nada”.

La realidad es que SanCor, que hoy apura las negociaciones para sumar un socio a su operación (Lactalis, Fonterra o Lala, entre otros, están en la conversación), recibía 1,5 millón de litros diarios en marzo de este año y para mayo había reducido su recepción a 950.000, aunque en junio tuvo una leve recuperación hasta alcanzar los 1,1 millón de litros. Los casi 500.000 litros que dejó de captar se repartieron entre muchos competidores. ¿A qué productos fueron esos litros de leche? Miguel Paulon, presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL), dice que el destino es variado: a manteca, dulce de leche y quesos. “Lo que quiere decir es que al consumidor final no pueden faltarle productos, porque los 550.000 litros menos que recibe SanCor se distribuyeron entre otras compañías”, afirma el directivo.

Moreno dice que hay que recordar que la mayor parte de la producción de SanCor se genera en las provincias de Santa Fe y Córdoba. “Allí casi no tenemos presencia, razón por la cual la gran mayoría de los productores migraron a muchas otras empresas y no a Mastellone Hnos. En nuestro caso, sólo se recibieron pocos productores, que representan unos 50.000 litros diarios”, comenta el ejecutivo.

El problema, según Di Tella, es que había una cantidad de leche que entraba a SanCor a una fábrica que producía, por ejemplo, queso en hebras y ahora esa materia prima se está derivando a una pyme que hace queso cremoso. “Se necesita la leche, pero también la capacidad productiva y el canal de distribución. Entonces hay un faltante de leche larga vida marca propia, porque SanCor hacía eso. Por eso, hoy se ven pocas leches larga vida en el mercado. La Serenísima, Baggio, Verónica y pare de contar”, señala el productor.

La redistribución de la materia prima que dejó de recibir SanCor tampoco fue pareja por zonas. Por ejemplo, Tregar tomó mucha leche de SanCor, pero le está costando llegar a la Capital Federal. Lo mismo le está pasando al resto de las pymes, que abastecían principalmente almacenes y pequeños autoservicios, vía el canal mayorista, mientras que SanCor estaba enfocado en los quesos de medio kilo que iban derecho a la góndola. “Se va a reemplazar lo que hacía la empresa de Sunchales, pero va a pasar un tiempo”, dicen en la industria.

Mientras tanto, en las góndolas se armó otro conflicto importante, porque SanCor vendió el año pasado su división de flanes, postres y yogures a Vicentín (que tiene dos plantas, una en la localidad bonaerense de Arenaza y otra en la cordobesa Montecristo) por US$ 100 millones, pero le seguía haciendo la distribución. Ahora, Vicentín tiene capacidad de producción, pero no de distribución. Conclusión: Vicentín está obligada a armar una red de distribución lo más rápido posible.

“Alimentos Refrigerados SA (Arsa), que es la nueva sociedad que opera el negocio de yogures, frescos y postres adquiridos a SanCor, se encuentra trabajando a pleno para recomponer su posición en el mercado. Para fin de mes, se encontrará prácticamente restablecido su funcionamiento pleno, contando con la colaboración del personal, los proveedores de insumos y de servicios, y sus clientes”, informaron fuentes cercanas a Vicentín.

Saber quién toma el lugar de SanCor en las góndolas va a llevar un tiempo y en muchos casos dependerá del producto. Por ejemplo, SanCor producía 13 millones de litros por mes de leche larga vida y todavía no se sabe quién podría ocupar ese lugar. En quesos en horma, en cambio, la cooperativa de Sunchales no tenía una posición tan dominante, por lo cual va a ser más fácilmente reemplazable por las pymes. “Lo que más está faltando es crema líquida y manteca, donde SanCor era muy fuerte. Esa situación hizo, incluso, que se llegaran a importar 200 toneladas de la uruguaya Conaprole”, comenta Di Tella.

Para Moreno, la situación de SanCor tuvo un impacto muy variado dependiendo de la línea o la familia de productos. “Entendemos que todavía es muy temprano para poder evaluar con certeza cuál será el resultado final, considerando que esa empresa está ahora en una etapa de reestructuración y posible asociación”, señala.

En dulce de leche hubo faltantes muy grandes, pero ahí ya hay reemplazantes con mucha capacidad de producción, como San Ignacio, Vacalín, Rosquinense y Savaz. En queso roquefort, también estas mismas marcas tienen capacidad de elaboración, por lo cual no habrá faltante.

Todo esto se da en un contexto donde el sector lácteo tuvo una caída de las ventas de 7,6% interanual (abril de 2017 vs. abril de 2016) y donde el año pasado cerraron 460 tambos, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA). Además, el consumo de leche en la Argentina cayó 4 litros per cápita interanual, hasta ubicarse en 23,12 litros. Dentro de la menor demanda interna, la leche en polvo fue la que registró la caída más fuerte, con 43,8% interanual; seguida por la manteca, con 13,1%; el yogur, con 9,8%, y la leche líquida, con 9,3%.

En tanto, según datos de la consultora Nielsen, la caída en la categoría de manteca se profundizó fuertemente en abril (-26%), mientras que en el mismo mes subió la demanda de un reemplazante más barato como la margarina (4,7%). “Observamos un crecimiento notable en marcas propias en lo que va de 2017”, se explica en el informe.

Las mediciones de Nielsen también reflejan la caída que produjo la crisis de SanCor en el consumo en otras categorías: en el acumulado enero/abril de 2017, la demanda de yogur se derrumbó un 16%, la de postres lácteos, 16%; de queso crema, 3%, y la de leches chocolatadas, 6 por ciento. “Pero si se toma sólo abril contra abril, se ve que las caídas fueron mayores”, explica Facundo Aragón, especialista de Nielsen. En efecto, la categoría yogur cayó en abril 21% respecto del mismo mes de 2016; postres lácteos, 20%; queso crema, 5%, y leches chocolatadas, 12 por ciento.

Juan José Ubize, productor del oeste bonaerense que entregaba históricamente su leche a SanCor, dice que lo único bueno de esta crisis es que están apareciendo pymes eficientes que van a empezar a hacer fuerza, como por ejemplo Punta del Agua, que está elaborando cerca de un millón de litros por día con 180 empleados. “Ése es sólo un ejemplo de las tantas pequeñas empresas que acopian leche en las cuencas de Santa Fe y Córdoba. Eso no es tan fácil en la provincia de Buenos Aires, donde las pymes son mucho más chicas”, explica el tambero.

Según Ubize, no es tanto la gran industria la que está absorbiendo los litros que dejó de acopiar SanCor, por una sencilla razón: frenaron toda posibilidad de aumento y se plantaron en $ 5,11 el litro. “Las pymes, en cambio pagan hasta $ 5,60. Hay que tener en cuenta que en góndola un litro de leche llega a los 25 o 28 pesos. Mientras que un queso en barra, que lleva 8 litros de leche, se está vendiendo a $ 100”, señala el productor.

Uno de los problemas que tiene el sector es que el 80% de sus ventas se da en el mercado interno, por lo que tiene alta dependencia de la economía endógena. “En el caso de Nueva Zelanda, la primera potencia láctea en el mundo, el 90% de lo producido se exporta, mientras que la Argentina nunca logró incrementar su flujo exportador”, apunta Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

En 1999 se producían 600 millones más de litros de leche que en 2017, lo que habla de un deterioro del sector en los últimos 18 años. “Y no es sólo por la inundación, ya que inundaciones hubo siempre. La principal razón es que el sector no tiene rentabilidad”, señala Di Pace.

A la hora de evaluar cuáles fueron los productos locales que más se vieron resentidos con la caída de SanCor hay que tener en cuenta que lo que más fue afectado fue su mercado externo, con la baja de muchos negocios de leche en polvo. También se resintió algo la comercialización de leche fluida, entre otras líneas de productos.

Golpe certero

Si bien la crisis de SanCor ha favorecido la aparición de muchas pymes, como se dijo, también ha sido un golpe más para muchos tambos que ya estaban en la cuerda floja. Con hasta dos liquidaciones impagas, muchos de estos establecimientos no pudieron aguantar y tuvieron que rematar sus establecimientos y planteles de vacas.

Más que nunca, son tiempos de vacas flacas. “Financieramente, esta crisis de SanCor nos ha complicado muchísimo, sobre todo por dejar de tener fecha cierta de pago. Me preocupa una lechería sin ninguna empresa que sea de los productores, como ocurría con SanCor, que históricamente fue muy beneficiosa para los tamberos”, se lamenta Ubize.

De hecho, en los últimos dos meses no han dejado de subir los precios en góndola, pero como contrapartida se planchó el precio al productor. Eso lleva a que, para las industrias, sea más negocio ponerse de acuerdo en el precio a pagarle al productor que seguir pujando por la leche. Todas las industrias están con un porcentaje importante de su planta ociosa, sin embargo, según los tamberos, no se pelean por la leche del productor.

Para Moreno, de Mastellone, es evidente que los problemas que enfrenta SanCor son un reflejo y resultado de la profunda crisis que viene padeciendo el sector lácteo en general. “Por esta razón, debemos tomar nota para evitar que se repita una situación similar corrigiendo los factores que nos llevaron a esas crisis, entre los que se incluyen la competitividad del sector industrial y de toda la cadena de valor, incluida el área laboral”, advierte.

En medio de este vendaval, la firma de Sunchales pierde potencia. Según detalla un informe de la consultora Kantar Worldpanel, el retroceso en ventas que se observa en los productos que llevan el logo de SanCor “es mayor que el promedio del sector lácteo”. En concreto, dejaron de consumirse en 1,2 millones de hogares entre enero y abril de este año respecto del mismo período de 2016.

Aun así, la marca SanCor todavía genera afecto entre los consumidores. Según mediciones efectuadas por la propia Kantar Worldpanel, el 90% de los hogares argentinos adquieren productos con el sello de SanCor y lo hacen en diez oportunidades a lo largo del año, en promedio.

Un gigante de la lechería argentina tambalea y las consecuencias de su crisis todavía están por verse. Pero, por lo pronto, en las góndolas ya se vislumbra un mercado lácteo mucho más fragmentado y poblado de pymes hasta hace poco desconocidas para el consumidor.

La Nación – Carlos Manzoni