El exmarido de Romina Yan difundió un comunicado en el que rechazó las denuncias de violencia, hizo referencia a la causa judicial y reconoció que pudo haber cometido errores como padre.
Darío Giordano decidió hablar públicamente luego del testimonio de su hijo Valentín Yankelevich, quien relató haber sufrido episodios de violencia física y psicológica durante su infancia. A través de un extenso comunicado, el productor negó las acusaciones y compartió su versión de los hechos.
“Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen”, expresó Giordano, quien sostuvo que no existieron episodios de esas características en su familia y señaló que fue sobreseído en 2018 en una causa judicial vinculada con estas cuestiones.
En su descargo, también se refirió al difícil período que atravesó la familia tras la muerte de Romina Yan, en septiembre de 2010. Giordano recordó que debió afrontar su propio duelo mientras criaba a sus tres hijos y reconoció que pudo no haber estado a la altura de lo que Valentín y Franco necesitaban en aquel momento.
“Seguramente cometí errores. Nunca pretendí ser un padre perfecto. Hice lo que pude, con las herramientas que tenía y en circunstancias que jamás hubiera imaginado atravesar”, manifestó.
Además, aseguró que no pretende mantener una confrontación pública con su hijo ni cuestionar sus sentimientos a través de los medios de comunicación. Sin embargo, expresó su malestar por la exposición del conflicto familiar y consideró que su versión también merece ser escuchada.
“Mis hijos tienen derecho a sus sentimientos, a sus recuerdos y a construir su propia mirada sobre nuestra historia. Yo también tengo mi historia, mis recuerdos y mis dolores”, sostuvo.
Finalmente, Giordano expresó su deseo de poder hablar con sus hijos en privado y reafirmó el amor que siente por ellos, más allá de las diferencias que hoy los mantienen enfrentados públicamente.
El comunicado marca su primera respuesta pública tras las fuertes declaraciones de Valentín y suma un nuevo capítulo a la repercusión que generó el conflicto familiar.

