El hijo de Romina Yan contó que sufrió maltrato físico y psicológico por parte de su padre, Darío Giordano, después de la muerte de su mamá. También recordó cómo su abuelo Gustavo Yankelevich lo ayudó a salir de esa situación.
Valentín Yankelevich, hijo de la recordada actriz Romina Yan y nieto de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, rompió el silencio sobre uno de los períodos más difíciles de su vida. A los 23 años, decidió contar públicamente los episodios de violencia física y psicológica que, según su testimonio, sufrió durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano.
En una entrevista con Infobae, el joven relató que los maltratos comenzaron cuando tenía entre 9 y 10 años, después de la muerte de su mamá, ocurrida en septiembre de 2010. “Era un dolor incomprensible. Realmente era un infierno vivir en esa casa”, expresó al recordar aquellos años.
El crudo relato de Valentín Yankelevich
Durante la entrevista, Valentín describió situaciones de golpes, gritos, encierros y malos tratos. Según contó, tanto él como su hermano Franco atravesaron episodios de violencia mientras vivían con su padre.
El joven recordó que ir al colegio se había convertido en un refugio frente a lo que sucedía en su casa. “Las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”, relató.
También reconoció que llegó a atravesar momentos de profunda desesperación y que tuvo pensamientos relacionados con la muerte. Frente a esa situación, explicó que necesitaba encontrar una salida y que finalmente pudo pedir ayuda.
El papel fundamental de Gustavo Yankelevich
En su testimonio, Valentín destacó la intervención de su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien fue una figura fundamental para él y su hermano durante ese período.
Según contó, ambos pudieron expresar lo que estaban viviendo y pedirle que los ayudara a dejar la casa de su padre. La situación derivó en un proceso judicial que se extendió durante varios años y que terminó con la tenencia de los dos hermanos a cargo de su abuelo.
“Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, afirmó, al recordar el acompañamiento que recibió. Además, destacó que encontró en él el amor y la contención que necesitaba después de perder a su mamá y atravesar aquellas experiencias.
Valentín también explicó que la decisión de contar su historia estuvo relacionada con la necesidad de liberarse de una carga que llevaba desde hacía mucho tiempo y con la esperanza de ayudar a otras personas que pudieran estar atravesando situaciones similares.
Por qué decidió hablar ahora
El joven señaló que durante años mantuvo silencio, en parte para proteger el proceso judicial y también por preocupación por su hermana menor, Azul, quien continuó viviendo con su padre.
Al explicar por qué eligió hacer público su testimonio en este momento, sostuvo que necesitaba contar lo que había vivido y transmitir un mensaje a quienes puedan reconocerse en su historia.
Su relato volvió a poner en el centro de la escena a la familia de Romina Yan, cuya muerte marcó profundamente la vida de sus hijos. Esta vez, sin embargo, Valentín eligió hablar de una experiencia personal que, según sus propias palabras, lo acompañó durante años y que hoy decidió compartir públicamente.

