Romina Uhrig no se guardó sus opiniones acerca del tenso momento que vivió en el ciclo de Ángel de Brito.
Durante la emisión del último Gran Hermano millones de personas se sumaron al reality de forma constante, pero los fanáticos tenían un momento aún más anhelado en relación al ciclo de Telefé: la llegada del participante expulsado de la semana a otros shows, como LAM. Tras abandonar la casa más famosa del mundo, Romina Uhrig decidió no ir al programa y fue recién esta semana que estuvo presente en el estudio. Tras ello, detalló sus sensaciones en Buena Tarde.
Luego de salir de Gran Hermano, Romina había indicado que no quería ir a programas donde la maltrataran pero cambió de opinión la semana pasada, a varios meses del final del ciclo y gozando de menos presencia en redes sociales con cada día que pasa.
Entre otras cuestiones, Ángel de Brito y las panelistas hicieron hincapié en la causa por enriquecimiento ilícito de su marido, su relación con él que supuestamente había terminado pero luego se mostraron muy amorosos, las propiedades a su nombre, su patrimonio personal, su salario como diputada e incluso la increparon por decir que ella tan solo se dedicaba a hacer uñas como única fuente de ingresos.
Tras el tenso momento, Romina se presentó en Buena Tarde y contó un poco acerca de sus sensaciones del debate en LAM: “Sentía que me estaban cargando. Voy, me siento, pongo la mejor onda. Después, te estoy contando y te estoy diciendo… La forma en cómo me hablaban, encima me daban vuelta todo. Me decían ‘es mentira’. ¿Para qué me sentaste acá? Te hubieses quedado con el pensamiento que tenías. No me llaman, no pierdo tiempo y me quedo haciendo otra cosa”, opinó.
Luego, Lourdes Sánchez intervino y le consultó por el caso de una de las angelitas en particular: “En el caso de Marixa Balli, que dijo que no te creía, después de ahí, recibió un montón de amenazas”. Romina fue tajante a la hora de responder y le restó importancia: “No tengo ni idea. La verdad es que no me interesa si me cree Marixa o no, o quién me crea de ellos. La verdad no me importa”.
“Es como que vos me estés contando algo y yo te diga ‘esto es mentira’. Pará, ¿para qué me llamaste? Les estoy contando un montón de cosas… No tenía obligación de decirles cuánto gana Walter o cuánto pago de alquiler. Se las dije porque la verdad es que no tenía nada que ocultar. Y me decían todo que no, sentía que fue una tomada de pelo”, se descargó Romina, visiblemente molesta.

