La ceremonia inaugural del Mundial 2026 quedó en el centro de la polémica luego de que numerosos aficionados y periodistas la calificaran como una de las aperturas más modestas de las últimas Copas del Mundo. Las críticas apuntan principalmente a la duración del espectáculo, la escenografía reducida y la falta de grandes despliegues visuales que caracterizaron a ediciones anteriores.
A diferencia de Qatar 2022, Rusia 2018 o Brasil 2014, la FIFA optó por un formato mucho más acotado. El show en el Estadio Azteca duró apenas unos minutos y estuvo centrado en presentaciones musicales, referencias a la cultura mexicana y un despliegue visual limitado sobre el campo de juego.
Sin embargo, desde la organización explicaron que la decisión fue deliberada. El director creativo del evento, Marco Balich, aseguró que el espectáculo debía ser «ultraligero» para proteger el césped y permitir que el partido inaugural se desarrollara sin inconvenientes. Según explicó, se evitó el uso de estructuras pesadas y montajes similares a los de unos Juegos Olímpicos porque la prioridad era preservar las condiciones del terreno de juego.
Otro factor que influyó fue el novedoso formato del Mundial 2026. Por primera vez en la historia, el torneo contará con tres ceremonias inaugurales, una en cada país anfitrión: México, Estados Unidos y Canadá. Esto llevó a repartir recursos y protagonismo entre las tres sedes, en lugar de concentrar todo el presupuesto en un único evento de apertura.
En redes sociales, muchos usuarios compararon la ceremonia con las de los últimos mundiales y señalaron que el espectáculo estuvo lejos de la magnitud esperada para el torneo más importante del fútbol. Otros, en cambio, defendieron la propuesta por su enfoque cultural y por haber evitado una producción excesiva que pudiera opacar el partido inaugural.
La discusión se suma a otras controversias que ya rodean al Mundial 2026, entre ellas los altos precios de entradas, alojamiento y servicios para los aficionados, además de cuestionamientos a la organización logística del torneo más grande de la historia, con 48 selecciones participantes.
Aunque la apertura dividió opiniones, dejó en claro que la FIFA apostó por una ceremonia más sencilla y simbólica que espectacular, una elección que para muchos quedó muy por debajo de las expectativas generadas alrededor de la Copa del Mundo 2026.

