Le dedica especial atención a esta singular subcultura.
Olé Olé Olé: A Trip Across America, el documental sobre la última gira latinoamericana de los Rolling Stones, está disponible en Netflix desde hace unas semanas. Y ha sorprendido especialmente, no sólo porque se dispuso en la plataforma sin previo estreno en salas, sino también por la preponderancia que Argentina tiene en el relato.
Es que la realización de Paul Dugdale intenta (y en muchos aspectos lo logra) ir a fondo en la subcultura rollinga, que desata por la legendaria británica una pasión única en el mundo.
Eso queda claro ya desde el tráiler, donde se ve a Keith Richards, despierto desde temprano, abriendo la ventana de su suite del Four Season porteño para que le entre el sol de febrero y la ovación de unos fans que hacen guardia sólo para verlo unos pocos segundos.
El guitarrista se muestra complacido por tanto amor, aunque no duda en calificarlo de abrumador.
Ya en el filme, sus consideraciones son más categóricas: “Argentina fue el primer lugar de la región en el que tocamos. Nuestro primer contacto con el subconsciente. Si estoy en Argentina, este (su suite en el Four Season) es mi hogar. Mi hogar temporario, no está nada mal. No dormí bien anoche. Creo que es por estas ventanas. A ver qué pasa (abre los postigones). Me despierto con el ‘olé olé olé, Richards, Richards’ y pienso ‘OK, hora de levantarme’. Por algún motivo, siempre nos apoyaron mucho”
Previo a eso, Mick Jagger había apuntado que “durante la dictadura militar y luego con la guerra de Malvinas”, los Stones no podían tocar en Argentina. Y había buscado una fundamentación para el big bang de la singularísima tribu urbana. “En nuestra ausencia surgió una especie de culto, los rollingas”, se le oye al vocalista.
“La primera vez que vinimos no lo podíamos creer. Parecían los años 60, pero con más intensidad. Una locura. Y siguió siendo así”, es la acotación al respecto del circunspecto baterista Charlie Watts.
Luego, el filme se concentra en los protagonistas del culto, ya sea haciendo guardia tras las vallas del hotel, persiguiendo a la camioneta que lleva los músicos al estadio Único de La Plata o reuniéndose en el bar 40 x5, fundado por el fan Ignacio Muñoz.
También hay una aproximación a Blues Motel, una banda que no se asocia inmediatamente al sustantivo “rollinga” pero que toma el legado stone con estilo y suficiencia.

