La Fashion Week volvió a convertir a Nueva York, Londres, Milán y París en el centro de la moda internacional y dejó varias pistas sobre lo que veremos en las calles durante la próxima temporada. Para la primavera/verano 2027, las grandes firmas apostaron por una moda más divertida, expresiva y menos pendiente de la perfección.
Uno de los grandes cambios fue el alejamiento de la estética “clean girl” y del minimalismo extremo. En su lugar aparecen looks con más personalidad, mezclas inesperadas y prendas pensadas para jugar con el estilo propio. Vogue incluso anticipó una temporada marcada por el regreso del maximalismo, el contraste de estampas y una estética deliberadamente menos prolija.
Las faldas vuelven a ser protagonistas
La falda se convirtió en una de las prendas centrales de las colecciones. Prada la llevó al centro de prácticamente todos sus looks, mientras otras firmas exploraron diferentes largos, desde minifaldas hasta modelos midi y maxi. También aparecieron versiones transparentes, adornadas y combinadas con prendas más informales.
Adiós a los looks demasiado perfectos
Una de las tendencias más llamativas fue la estética “deshecha”: prendas arrugadas, capas que parecen colocadas sin demasiado esfuerzo, detalles desarmados y siluetas que escapan de la perfección tradicional.
La tendencia apareció con fuerza en Londres y París y propone una idea diferente de elegancia: vestirse de una manera más espontánea, dejando que la ropa tenga movimiento y cierta imperfección.
Más color y menos neutralidad
La moda también recuperó el gusto por el color. En Nueva York, el azul apareció en distintas tonalidades, mientras que las predicciones para la próxima temporada señalan al naranja como uno de los tonos que podría ganar protagonismo.
La clave ya no parece estar solamente en elegir un color fuerte, sino en animarse a combinar tonalidades y estampas que antes podían parecer difíciles de llevar juntas.
Transparencias y prendas que dejan piel al descubierto
Los tops tipo corpiño utilizados como prendas de salida, las transparencias y los vestidos livianos volvieron a ocupar un lugar importante en las pasarelas. En Milán, Fendi y Etro fueron algunas de las firmas que exploraron la tendencia de llevar el bra como parte visible del look.
Flecos, accesorios y volumen
Los accesorios también ganaron protagonismo. Flecos, aros llamativos, cinturones, detalles metálicos y carteras decoradas aparecieron como recursos para transformar looks más simples.
Nueva York, además, apostó por moños XL, accesorios maximalistas y prendas con movimiento, reforzando la idea de que los complementos dejan de ser secundarios para convertirse en protagonistas.
El regreso del peplum
Entre los regresos más notorios aparece el peplum, una silueta muy asociada a la moda de los años 2000. La tendencia vuelve con una versión más actual y puede encontrarse tanto en tops como en chaquetas y conjuntos.
La idea es recuperar la cintura marcada y sumar volumen en la zona de la cadera, pero combinándolo con prendas cotidianas para que no quede limitado a looks de ocasión.
La moda vuelve a divertirse
Si hubo una conclusión compartida entre las distintas Fashion Weeks, es que la moda parece estar recuperando el juego. Después de varias temporadas dominadas por los neutros, el lujo silencioso y los looks extremadamente pulidos, las pasarelas de Primavera/Verano 2027 propusieron color, mezcla, movimiento y mucha más libertad.
La nueva temporada invita a experimentar: combinar estampas, sumar accesorios llamativos, recuperar prendas de otras décadas y, sobre todo, dejar de buscar que cada look sea perfecto.

