Encontraron al nieto de Estela de Carlotto

10525875_10153059559493047_5887500668807530887_n

La información fue confirmada por uno de los hijos de la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo.

 

Encontraron al nieto varón de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, hijo de su hija Laura, quien se encuentra desaparecida, confirmaron a Télam fuentes de la entidad.

Se trata del hijo varón de Laura, quien se encuentra desaparecida desde 1978. Guido Carlotto, tío del joven, reveló que su sobrino “se presentó voluntariamente en Abuelas de Plaza de Mayo porque tenía dudas sobre su identidad”.

Vive en el interior de la provincia de Buenos Aires y sería de profesión músico. La titular de Abuelas de Plaza de Mayo está con él. Lo anunciarían oficialmente esta noche.

La jueza Servini de Cubría, quien le comunicó la noticia a la titular de Abuelas, aseguró: “Cuando vi el ADN que coincidía en un 99.9% casi lloro. Después vi la foto de Guido y no lo podía creer”

Estela de Carlotto había sido maestra de escuela primaria y ama de casa sin ninguna actuación pública, con cuatro hijos, cuando en noviembre de 1977 fue secuestrada su hija Laura Estela Carlotto, en momentos que gobernaba el país la dictadura cívicomilitar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).

Su hija Laura Estela Carlotto, estudiante de Historia de la Universidad Nacional de La Plata, pertenecía a la Juventud Universitaria Peronista, al igual que su otra hija Claudia, y su hijo Guido Miguel. El 5 de agosto de 1977 las fuerzas armadas secuestraron a su esposo Guido Carlotto, que fue liberado luego del pago de 40 millones de pesos (equivalentes a 30.000 dólares de esa época), luego de haber sido torturado.

A finales de noviembre de 1977 fue secuestrada su hija Laura, embarazada de tres meses. Fue mantenida con vida en el centro clandestino de detención La Cacha, en la ciudad de La Plata, hasta el parto, producido en el Hospital Militar de Buenos Aires el 26 de junio de 1978. El bebé, cuyo nombre para la familia es Guido Carlotto, de nacionalidad italiana y argentina, permaneció desaparecido hasta e día de hoy.

Carlotto hizo gestiones para la liberación de su hija, llegando a entrevistarse con el general Reynaldo Bignone, que le quitó toda esperanza de que su hija fuera a permanecer con vida. En abril de 1978 una compañera de cautiverio de su hija, que había sido liberada, le comunicó que su hija permanecía con vida y que se encontraba embarazada.

Laura nos mandaba a decir que le daban de comer un poquito mejor y que el bebé iba a nacer en junio de ese año, y que si era varón lo iba a llamar Guido, como su papá. Y que yo lo buscara en la Casa Cuna. Estela de Carlotto

Poco después, en abril de 1978, Estela de Carlotto comenzó a participar en las actividades de las Abuelas de Plaza de Mayo. El 25 de agosto de 1978 fue convocada por los militares y le fue entregado el cadáver de su hija.

Estela de Carlotto comenzó entonces a buscar y exigir la aparición de su nieto y de los demás niños secuestrados-desaparecidos por las fuerzas militares durante la dictadura militar. Con esa preocupación fue una de las fundadoras de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y su presidenta histórica.

En 1985, ya en democracia, hice exhumar el cuerpo y el equipo de antropología forense lo examinó a fondo para determinar con exactitud todo lo que los militares habían negado. El deterioro de su dentadura probaba su largo secuestro; por la pelvis supimos que había tenido un bebé y por las balas que tenía alojadas en el cráneo, que había sido ejecutada por una Itaka disparada a 30 cm, por la espalda… Así reuní elementos de prueba para la Justicia y para demostrar al exterior, donde teníamos causas abiertas, qué era lo que había pasado. Esta vez sí quise verla… Vi sus huesitos, su pelo, la vi a ella, la vi. Y cerré el duelo y nunca más necesité ir al cementerio. Voy solo de vez en cuando

Estela de Carlotto

Laura en el cautiverio dijo: «Mi mamá no les va a perdonar a los milicos lo que me están haciendo. Y los va a perseguir mientras tenga vida». Lo cual significaba que me conocía más que yo misma porque yo no era mujer heroica. Nunca había participado en nada. Era una mujer con un origen de clase media baja, criada en épocas dulces si se quiere; nunca me iba a imaginar que iba a seguir toda mi vida a esto.