La Guardia Costera de EE.UU. confiscó otra embarcación de crudo en medio del bloqueo que Washington impone sobre el régimen chavista.
Estados Unidos volvió a avanzar sobre el comercio del régimen venezolano con la detención y confiscación de un nuevo buque petrolero frente a las costas del país sudamericano.
Es la segunda ocasión en la que el poder militar naval de EE.UU. ejerce su poder de policía en el marco del bloqueo que el presidente Donald Trump impone a Venezuela con el objetivo de presionar y debilitar al Gobierno de Nicolás Maduro.
No se trata de una incautación al azar, pues el petróleo compone la principal fuente de divisas para el Estado chavista.
Según analistas, es un golpe directo a la línea de flotación del régimen pues cada buque interceptado implica menos divisas para el chavismo y mayores dificultades para sostener el esquema de exportaciones.
La demostración de fuerza de Estados Unidos comenzó a hacer mella en los buques que exportan petróleo del país sudamericano, ya que varios de ellos optaron por dar marcha atrás ante el riesgo de ser interceptados.
Economistas advierten que una reducción sostenida de los envíos podría empujar al país a una nueva recesión. Esto puede lograrse tan solo con el secuestro de un buque petrolero por mes. Lo cual es un indicador de la fragilidad de la economía venezolana, ultra especializada en la producción y exportación petrolera.
