Elecciones en Estados Unidos: la grieta se hizo más profunda

Varias personas ocupan las cabinas de votación este martes en Denver, Colorado. AFP

El Partido Demócrata ha recuperado este martes el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos tras ocho años de mayoría republicana y ha dejado debilitado lo que queda de mandato de Donald Trump. 

Millones de estadounidenses acudieron a las urnas para votar en una de las elecciones intermedias más disputadas, más caras y quizás más importantes en la historia reciente de ese país. La elección motivó a los estadounidenses de ambos partidos, y las contiendas en todo el país mostraron la afluencia de una gran cantidad de votantes, casi por encima de las cifras de electores que votaron en las elecciones de 2014.

Los Demócratas no ha logrado asestar el que hubiera sido un golpe letal, ya que los conservadores mantienen el Senado. Se abre una etapa de incertidumbre, ya que los controvertidos sueños trumpistas de levantar un muro con México para frenar la inmigración o la liquidación de la reforma sanitaria de Barack Obama quedan heridos de muerte. El descontento con el presidente, uno de los gobernantes más impopulares y divisivos de la historia reciente, ha movilizado a los votantes progresistas en unas elecciones legislativas marcadas por la alta participación y el reflejo de un tiempo nuevo. Los estadounidenses han escogido un Congreso con más mujeres y más diversidad racial y religiosa que nunca.

La conquista de la Cámara baja por parte de los demócratas mueve las placas tectónicas en Washington. El presidente ha gobernado hasta ahora desde la Casa Blanca con la tranquilidad de que al otro lado de la Avenida Pensilvania también reinaban los suyos, pero el cambio de mayoría conlleva muchos problemas para el republicano. Los demócratas podrán bloquear la aprobación de leyes, ya que requieren el visto bueno de ambas partes del Capitolio, e impulsar sus propios proyectos legislativos, aunque luego se den de bruces con el muro republicano en el Senado. También disponen de los votos necesarios para iniciar investigaciones sobre Trump y sus negocios, e incluso impulsar un proceso de destitución (impeachment), aunque difícilmente prosperaría, porque necesita dos tercios de los senadores.

La llamada ola azul, color con el que se identifica al partido de Barack Obama y Hillary Clinton, llegó sin fuerza a la Cámara alta, una empresa sumamente difícil en tanto que solo se renovaban 35 de los 100 escaños y la mayoría, 26, eran demócratas. De hecho, las proyecciones disponibles pasada la medianoche indicaban que los republicanos podían incluso reforzar su mayoría, ahora de 51 senadores. Una vez más, el voto rural tendió a favorecer a los republicanos y las zonas urbanas y suburbanas a los demócratas. Pero para estos últimos, el triunfo en la Cámara de Representantes arroja señales esperanzadoras: ganaron distritos en los que no eran favoritos en Nueva York, Texas, Illinois o Virginia.

Fue también una buena noche para el movimiento feminista, que afrontaba su propia prueba de fuego, la traducción en poder político real de toda la ola de indignación que ha sacudido EE UU. Con los resultados disponibles a medianoche ya se sabía que el Capitolio tendría al mayor número de congresistas mujeres de su historia.

Se rompieron muchas otras barreras invisibles este martes en Estados Unidos. El primer gobernador abiertamente homosexual del país salió elegido en Colorado: Jared Polis; Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, se convierte, con 29 años, en la mujer más joven elegida nunca en la Cámara de Representantes y la victoria de Rashida Tlaib en Michigan significa la llegada del primer musulmán al Capitolio.

Han sido unas legislativas distintas de la mayoría, como distintas son muchas cosas en la era Trump. El voto anticipado registrado a un día de la cita se disparó (34,5 millones, un 50% más que en 2014, según la CBS), señal de un nivel de participación mucho más elevado de lo habitual.

Todos hablaron de victoria. “Un éxito tremendo esta noche. ¡Gracias a todos”, escribió Trump en su cuenta de Twitter. Sobre esas horas, sin embargo, llamó para felicitar a la veterana congresista Nancy Pelosi, peso pesado demócrata y líder de este partido en la Cámara de Representantes. Pelosi destacó el éxito y llamó a la “unidad” en un momento en el que el Congreso estadounidense queda partido por la mitad, con los republicanos en el poder en el Senado y los demócratas en la Cámara baja. Con la polarización política que vive el país desde hace año, las posibilidades de bloqueo en la política nacional resultan evidentes.

Las elecciones de medio mandato siempre destilan aroma a plebiscito, pero estas lo han hecho especialmente, ya que Trump se ha colocado en el centro de la campaña, como candidato omnipresente en múltiples mítines. También suelen servir de castigo al presidente. Salvo escasas excepciones, los partidos del Gobierno siempre han perdido escaños desde Franklin D. Roosevelt. En el caso de Obama, en 2010, los demócratas perdieron la mayoría de la Cámara de Representantes, aunque la debacle llegó en 2014, cuando el dominio conservador aumentó en dicha Cámara y se extendió al Senado.

Ahora los demócratas leerán los resultados con cuidado y tratarán de buscar algunas respuestas que indiquen cuál es el camino a seguir en 2020, cuando vuelve a elegirse al inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha llegado a esta cita electoral con un ratio de aprobación del 40%, una tasa sorprendentemente baja para un presidente que está viviendo una de las fases económicas más expansionista y prolongada de la historia. La campaña electoral ha reflejado el clima de crispación. La buena marcha de la economía, con el nivel de paro más bajo desde la guerra de Vietnam, consistía en su gran baza electoral, pero el magnate neoyorquino trató de contrarrestar la movilización de los demócratas azuzando a sus bases con el discurso contra la inmigración, vinculando a los sin papeles con la violencia y haciendo uso de su poder presidencial, al enviar a más de 5.000 soldados a la frontera.

Mientras, los demócratas trataron de desmarcarse de un debate, el migratorio, en el que solo pueden perder, ya que, según los sondeos, sus votantes apoyan la inmigración, pero no lo premian en las urnas. Los candidatos de todo el país lucharon por centrar el discurso en los asuntos sociales en los que sus programas tienen más que ganar, los problemas del sistema sanitario, los escasos frutos que la mejora económica deja en las clases más desfavorecidas o las políticas regresivas que se están abriendo paso en EE UU en materias como el aborto o los derechos LGTB. Las encuestas a pie de urna revelaron que mientras que republicanos votaron pensando en la inmigración, los demócratas lo hicieron con la sanidad.

Los primeros sondeos evidenciaron la profunda división que impera en la vida política estadounidense, con los demócratas que lograron ganar escaños en los distritos suburbanos donde los votantes con mayores ingresos y nivel educativo habían expresado su oposición al presidente Donald Trump.

Kansas tendrá una gobernadora demócrata

Laura Kelly, senadora estatal demócrata, ganó las elecciones de la gubernatura de Kansas, según The Associated Press.

Kelly derrotó a Kris Kobach, el secretario de Estado de Kansas que es un fuerte aliado de Trump y es conocido por sus opiniones radicales sobre la inmigración y los derechos electorales.

Los demócratas se regocijaron cuando Kobach ganó las primarias republicanas porque preveían que su retórica controversial podría ser una oportunidad para sus aspiraciones en ese estado. Y así fue.

Andrew Gillum admite su derrota en Florida

El demócrata Andrew Gillum perdió ante Ron DeSantis, lo que se considera como una importante victoria de Trump. DeSantis, de 40 años, derrotó a Gillum, uno de los candidatos más fuertes que los demócratas de Florida habían presentado en años. Desde 1998 los republicanos han ganado todas las elecciones de gobernador.

Gillum, quien dirigió una poderosa campaña para convertirse en el primer gobernador negro de Florida, admitió su derrota. “No podríamos estar más orgullosos de la manera en que hicimos esta campaña”, le dijo a sus partidarios. “Reconocemos que no ganamos esta noche”.

Mitt Romney finalmente llegará a Washington

El exgobernador de Massachusetts y dos veces candidato presidencial ganó la elección del Senado de Utah, según The Associated Press.

Romney derrotó a la demócrata Jenny Wilson en una campaña que no fue muy competitiva. Los republicanos moderados esperan que pueda ejercer algún tipo de control sobre el actual mandatario, debido a las críticas verbales que le hizo a Trump durante la campaña de 2016.

Una victoria para Ted Cruz

21:03

El senador republicano por Texas ganó la reelección en una de las contiendas más ajustadas de las elecciones intermedias en el país, según The Associated Press. Cruz derrotó a Beto O’Rourke, el demócrata mejor financiado y más popular que se había postulado en Texas en años.

Los demócratas ganan gobiernos clave

Como se esperaba, los demócratas ganaron una serie de gobiernos importantes, entre ellos, Illinois y Michigan.

La demócrata Gretchen Whitmer, un ex lideres en el Senado del estado de Michigan que se presentó con el eslogan “Arreglar las malditas carreteras”, ganó el gobierno en su estado. En una de las contiendas más caras del país, J. B. Pritzker, el multimillonario heredero del Hyatt Hotel, derrotó al gobernador republicano en funciones Bruce Rauner en Illinois. Los demócratas también se aferraron a las gobernaciones en Pensilvania y Nueva York.

Esas son dos grandes victorias para el partido, que vio cómo su control sobre las administraciones estatales caía a solo dieciséis estados durante el gobierno de Obama. Los resultados siguen llegando para varias gobernaciones clave, incluida Florida.

El cuarto de guerra electoral del Comité Nacional Republicano en Washington, el martes Crédito Mills – The New York Times

Desde Maine a California los candidatos intentaron enfocarse en los problemas del país, por lo que la elección se convirtió en algo mucho más amplio: un referéndum sobre los valores estadounidenses en la era de Donald Trump.

La derrota de Donnelly es un golpe para las esperanzas demócratas

El empresario republicano Mike Braun, de Indiana, ganó un escaño en el Senado, superando al senador Joe Donnelly, según The Associated Press.

La derrota de Donnelly asesta un duro golpe a los esfuerzos demócratas por recuperar el control del Senado. Los demócratas esperan que la senadora Heidi Heidkamp pierda su carrera de reelección en Dakota del Norte. Eso significa que el partido tiene que barrer las cuatro elecciones restantes del Senado para ganar la mayoría, algo bastante difícil.

La campaña en Indiana fue muy competitiva hasta los últimos días y atrajo a los mejores representantes de ambos partidos en los últimos días, incluidos el expresidente Barack Obama y dos visitas del presidente Donald Trump.

Donnelly fue uno de los demócratas más conservadores del Senado, incluso apoyó la propuesta del muro fronterizo de Trump y se negó a descartar el cambio de ciudadanía por nacimiento. Braun, por su parte, se postuló como un firme defensor del actual mandatario.

El senador demócrata Robert Menéndez, de Nueva Jersey, fue elegido para un tercer mandato. Crédito Burry Anselm para The New York Times

Menéndez sigue en el senado

El senador demócrata Robert Menéndez, de Nueva Jersey, fue elegido para un tercer mandato el martes, a pesar de las reacciones públicas por su juicio federal por corrupción y las críticas oficiales que recibió del Senado por haber usado su cargo para beneficio personal.

A las 21:00 cerraron más mesas de votación

Cerraron las estaciones de votación en quince estados más, incluyendo Arizona, Wisconsin y Minnesota. Minnesota ha sido fundamental en los esfuerzos demócratas por dominar la cámara, con la mitad de los escaños del estado en juego. En Arizona la aspirante demócrata Kyrsten Sinema y la republicana Martha McSally compiten en una votación cerrada por el escaño del senador Jeff Flake.

Y en Wisconsin, el gobernador Scott Walker se enfrenta a una dura batalla de reelección contra el demócrata Tony Evers.

Amy McGrath, al centro, candidata demócrata al Congreso en Kentucky, observaba los resultados de las elecciones en un hotel en Richmond, Kentucky, el martes. Crédito Maddie McGarvey para The New York Times

Kentucky: Barr vence a McGrath

El representante Andy Barr, un republicano en ejercicio, derrotó a Amy McGrath, una de las abanderadas más importantes del Partido Demócrata, según The Associated Press.

Esta elección cobró una importancia nacional como una prueba para determinar si los demócratas podrían ganar el apoyo de los votantes blancos de la clase trabajadora en las áreas rurales y si las mujeres se manifestarían contra la retórica y las duras políticas de la presidencia de Trump.