Por un lado, el funcionario indicó que, de instalarse, la planta generaría unas 250 toneladas diarias de residuos sólidos (marlo, chala, restos de semillas, etc.) y no deja en claro qué tipo de disposición final realizaría”. Esa cantidad equivale aproximadamente a los residuos que produce por día una ciudad de 250 mil habitantes.
Con respecto a los residuos peligrosos, el estudio muestra un manejo correcto dentro del proceso de secado de la semilla, pero después no queda claro cuál sería la empresa que se va a encargar de tratarlos y transportarlos.
Además, el funcionario explicó que otra de las trabas que supone la radicación de la empresa, son las obras que deberían realizarse sobre la ruta A88 para la entrada y salida de vehículos, las cuales ni siquiera se han comenzado.
La Secretaría consideró que las pautas que rigieron la realización del informe fueron resultados de consultas y contraconsultas (proceso de ida y vuelta entre el Gobierno y la empresa), a las que calificó como “mínimas e indispensables para la evaluación de un emprendimiento de la magnitud e importancia del proyecto en cuestión”.
También evaluó que la información presentada era “insuficiente, reiterativa y sin la profundidad técnica necesaria”.
En tanto, el vocero de la empresa, Adrián Villaplana, adelantó que realizarán otro informe: “La enorme rigurosidad de la Secretaría de Ambiente de la Provincia nos obliga a hacer un mayor esfuerzo. Por eso no vamos a seguir corrigiendo los documentos presentados, sino que vamos a empezar un estudio ambiental de cero”.
Frente a estas declaraciones, los asambleístas que se encuentran en el predio mantienen su cautela y prometieron continuar con el acampe. Piden por una “decisión política” que rechace la instalación de Monsanto en Malvinas Argentinas y de por finalizado el conflicto.
Por Melisa Müller | Tw: @Melii_Muller | melisa.muller@hotmail.com