El gobernador participó de la Expo Rural junto al ministro Sergio Busso, acompañó a cabañas y empresas cordobesas, y remarcó el peso del agro como motor de empleo, exportaciones y desarrollo del interior provincial.
El gobernador Martín Llaryora desplegó este viernes una agenda agropecuaria en la 138° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional de Palermo, donde se reunió con la Mesa de Enlace Provincial y volvió a remarcar el rol estratégico del campo en el desarrollo económico de Córdoba.
Acompañado por el ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso, el mandatario provincial buscó mostrar respaldo político al sector agropecuario, a las economías regionales y a las empresas cordobesas que participan de la principal muestra agroindustrial del país. La visita incluyó reuniones institucionales, recorridas por cabañas de la provincia y presencia en espacios vinculados a maquinaria agrícola y agregado de valor.
La actividad comenzó con un encuentro junto a las entidades que integran la Mesa de Enlace Provincial, donde se analizaron los principales desafíos del sector. En ese marco, el Gobierno cordobés planteó la necesidad de sostener políticas que fortalezcan la producción, las exportaciones y el agregado de valor en origen.
La foto tiene peso político. Córdoba es una de las provincias centrales del mapa agroindustrial argentino: produce granos, carne, leche, maquinaria agrícola, biocombustibles, alimentos elaborados y servicios vinculados al campo. Por eso, cada gesto hacia el sector se lee también como una señal de posicionamiento frente al debate nacional por retenciones, infraestructura, competitividad, financiamiento y federalismo productivo.
En Palermo, Llaryora intentó reforzar una idea que repite desde el inicio de su gestión: el campo no es solo producción primaria, sino una red económica que mueve al interior provincial. Detrás de cada campaña agrícola hay contratistas, transportistas, acopios, cooperativas, fábricas de maquinaria, industrias alimenticias, comercios, estaciones de servicio, bancos, pymes y empleo local.
Durante su visita, el gobernador participó de la entrega del premio al Gran Campeón Angus, uno de los momentos más tradicionales de la Expo Rural. Luego recorrió cabañas cordobesas que obtuvieron reconocimientos en la muestra y visitó el stand de Mainero, firma provincial de maquinaria agrícola con fuerte presencia en el sector.
Ese recorrido permite mostrar otro costado del agro cordobés: la provincia no solo aporta volumen de producción, sino también tecnología, genética, innovación y marcas con proyección nacional. En ese ecosistema conviven productores, cabañeros, empresas metalmecánicas, desarrolladores de insumos, prestadores de servicios y emprendimientos regionales.
La presencia de empresas cordobesas en Palermo funciona como vidriera comercial y como señal de identidad productiva. Para muchas firmas, estar en la muestra no significa solo exhibir productos, sino abrir contactos, generar ventas, ampliar mercados y posicionarse ante compradores de otras provincias o del exterior.
Además de la agenda institucional, Córdoba participa en Palermo con un espacio propio donde 17 pequeños y medianos emprendimientos exhiben productos elaborados en distintas regiones de la provincia, en el marco del programa CBA Vidriera Productiva, impulsado por el Ministerio de Bioagroindustria.
Los emprendimientos provienen de Villa María, Laborde, Córdoba Capital, Laboulaye, Río Segundo, Marcos Juárez, Alta Gracia, Mendiolaza, Jesús María, Las Varillas, Justiniano Posse y La Francia, entre otras localidades. La propuesta busca que pymes y productores regionales puedan mostrarse en uno de los escenarios comerciales más importantes del país.
La provincia también incorporó experiencias de realidad virtual vinculadas a la producción agropecuaria y transmisiones en vivo con productores y referentes del sector. La apuesta combina promoción institucional con herramientas de comunicación más modernas para contar qué produce Córdoba y cómo se vinculan sus economías regionales con el mercado nacional.
La Expo Rural de Palermo sigue siendo una de las grandes vidrieras del agro argentino. Para Córdoba, participar allí implica mostrar capacidad productiva, pero también defender intereses provinciales en un contexto económico exigente.
La provincia llega a la muestra en medio de discusiones que atraviesan al sector: baja gradual de retenciones, costos logísticos, estado de rutas, financiamiento, presión impositiva, competitividad exportadora y necesidad de transformar producción primaria en valor agregado local.
Ese último punto es clave. Para Córdoba, el desafío no es solo producir más granos o más carne, sino transformar esa producción en empleo industrial, alimentos, bioenergía, maquinaria, tecnología y exportaciones con mayor valor. Es la diferencia entre vender materia prima y construir desarrollo en origen.
La visita de Llaryora también tiene lectura territorial. En Córdoba, buena parte del poder económico y social está en el interior productivo. Localidades medianas y pequeñas dependen directa o indirectamente del movimiento agroindustrial. Cuando el campo invierte, compra maquinaria, contrata servicios o mejora rindes, ese dinero circula en pueblos y ciudades.
Por eso, la reunión con la Mesa de Enlace Provincial no fue solo una actividad de agenda. Fue una señal hacia productores, entidades rurales y pymes del interior: el Gobierno provincial busca mostrarse cerca del sector y diferenciarse de modelos más confrontativos con el campo.
Ese posicionamiento también tiene valor político nacional. Mientras el Gobierno de Javier Milei intenta reconstruir su relación con el agro a través de la baja de retenciones y una agenda de reformas, Córdoba busca sostener una identidad propia: acompañar al campo, defender la producción y reclamar condiciones que permitan competir.
La presencia cordobesa en Palermo deja una definición de fondo: el agro ya no puede pensarse como un sector aislado. En provincias como Córdoba, es parte de una matriz productiva que incluye industria, conocimiento, logística, comercio exterior y empleo.
Por eso, la agenda de Llaryora en la Rural buscó mostrar algo más que una recorrida protocolar. La provincia intentó presentar un modelo productivo integral, donde el Estado acompaña a productores y pymes para ganar mercados, agregar valor y sostener empleo en el interior.
La pregunta hacia adelante será cómo se traduce ese respaldo en políticas concretas: infraestructura rural, caminos, crédito, conectividad, reducción de trabas, promoción de exportaciones y alivio fiscal. El campo suele valorar los gestos, pero mide los resultados en costos, rentabilidad, previsibilidad y obras.
En Palermo, Córdoba llevó una postal clara: cabañas premiadas, maquinaria agrícola, emprendedores regionales y una mesa política con las entidades del sector. Ahora el desafío será que esa vidriera se transforme en más mercado, más inversión y mejores condiciones para producir.