El Concejo Deliberante avanza con una actualización del marco legal del servicio. El proyecto busca reducir costos para los permisionarios, flexibilizar requisitos y mejorar la competitividad del sector tras la regulación del transporte por aplicaciones.
La ciudad de Córdoba avanza con una reforma clave para el servicio de taxis y remises. La Comisión de Servicios Públicos del Concejo Deliberante aprobó por mayoría el despacho de un proyecto que actualiza la ordenanza vigente y apunta a reducir costos, eliminar trabas burocráticas, digitalizar trámites y darle mayor competitividad económica al sector.
La iniciativa fue tratada en la comisión presidida por Marcos Vázquez, de Hacemos Unidos por Córdoba, y llega como consecuencia directa del nuevo escenario abierto por la regulación del transporte de pasajeros mediante aplicaciones. Con las apps ya incorporadas al mapa de movilidad urbana, el municipio busca ordenar también el sistema tradicional de taxis y remises para evitar que quede en desventaja.
El proyecto cuenta con un alto nivel de consenso entre concejales, el Ejecutivo municipal y representantes del sector. Por eso, se espera que pueda ser aprobado de manera definitiva en la próxima sesión ordinaria del Concejo Deliberante.
Uno de los objetivos centrales es “despapelizar” trámites y bajar costos operativos. Actualmente, Córdoba cuenta con unos 2.300 taxis y 500 remises en actividad, una cifra muy inferior al cupo máximo permitido por cantidad de habitantes, que habilita hasta 9.000 vehículos entre ambas modalidades.
Ese dato expone una realidad del sistema: hay margen legal para que ingresen muchos más autos, pero el esquema vigente, los costos, los requisitos y la competencia de nuevas modalidades de transporte terminaron reduciendo el atractivo económico para nuevos permisionarios.
La reforma propone modificaciones en varios puntos sensibles de la actividad. Uno de los cambios más relevantes es la antigüedad permitida de las unidades. Los vehículos podrán tener hasta 10 años de antigüedad, cuando actualmente el límite es de 6 años. Además, los autos incorporados mediante leasing dejarán de tener la restricción de una antigüedad máxima de dos años.
También se flexibilizan requisitos laborales. La edad límite para manejar se extenderá de 70 a 76 años y se reducirá a un solo conductor la exigencia requerida por cada licencia. Para el sector, esta modificación puede facilitar la permanencia de trabajadores con experiencia y reducir obligaciones que hoy encarecen o complican la prestación del servicio.
Otro punto importante es el cambio en el rol de las agencias. La adhesión pasará a ser optativa y se eliminará el pago del abono mensual que se cobraba en concepto de seguridad y monitoreo. Esto representa una reducción de costos fijos para los permisionarios, especialmente en un contexto de caída de rentabilidad y competencia con otras alternativas de movilidad.
La iniciativa también elimina los aranceles por transferencia de licencias y modifica la frecuencia de la Inspección Técnica Vehicular. La ITV pasará a realizarse cada seis meses, en lugar del esquema cuatrimestral vigente.
Otra novedad fuerte es el cambio en el sistema para otorgar chapas vacantes. Ante el bajo número de licencias activas, el proyecto elimina el histórico régimen de sorteo para el ingreso al sistema.
En su lugar, la presentación de documentación y la inscripción se harán de manera 100% digital a través de la aplicación Mi Docta. La adjudicación de licencias disponibles se resolverá automáticamente mediante un registro de postulantes, respetando el orden temporal de inscripción.
Con esta modalidad, el municipio busca agilizar procesos, reducir discrecionalidad, evitar demoras administrativas y facilitar el ingreso de nuevos prestatarios. En términos prácticos, quienes quieran acceder a una licencia ya no dependerán de un sorteo, sino de un sistema de inscripción digital por orden de llegada.
La actualización normativa aparece en un momento de transformación del transporte urbano. Las aplicaciones modificaron los hábitos de los usuarios, instalaron nuevas formas de contratación del servicio y obligaron a revisar reglas que durante años estuvieron pensadas para un mercado mucho más cerrado.
Para taxis y remises, la competencia no solo es tecnológica. También es económica. Las apps suelen operar con mayor flexibilidad, menos estructura fija y una relación distinta entre conductor, plataforma y pasajero. Frente a ese escenario, el sector tradicional viene reclamando condiciones más simples para poder sostenerse.
La reforma busca responder a ese reclamo sin eliminar controles básicos. El desafío será encontrar un equilibrio entre reducción de burocracia, seguridad del pasajero, calidad del servicio y sustentabilidad económica para los permisionarios.
Representantes de los permisionarios recibieron de manera positiva el avance del proyecto. Jorge Montes, referente histórico de la Asociación de Permisionarios, celebró los acuerdos alcanzados y aseguró que buena parte de los planteos realizados por el sector fueron incorporados en la nueva ordenanza.
“Casi todo lo que planteamos está reflejado en este proyecto, que viene a reducir muchos costos inadecuados que teníamos. Realmente nos sirve mucho”, señaló Montes.
La frase resume el espíritu de la reforma: aliviar cargas, simplificar procedimientos y permitir que taxis y remises puedan competir en un mercado que ya no funciona con las mismas reglas que hace una década.
Para los vecinos, el impacto dependerá de cómo se implemente la norma. Si la reducción de costos y la simplificación administrativa logran sumar más unidades activas, podría mejorar la disponibilidad del servicio en horarios de alta demanda, zonas periféricas o días de mayor movimiento.
También podría abrirse una etapa de mayor competencia entre taxis, remises y aplicaciones, con posibles mejoras en tiempos de espera y alternativas de movilidad. Sin embargo, el aumento de la antigüedad permitida para los autos obligará al municipio a sostener controles técnicos rigurosos para garantizar que las unidades estén en condiciones adecuadas.
Ese será uno de los puntos a seguir de cerca. Más años de antigüedad pueden ayudar a reducir costos de inversión para los permisionarios, pero la seguridad y el estado de los vehículos deberán seguir siendo prioridad.
La reforma de taxis y remises se inscribe en una discusión más amplia sobre la movilidad urbana en Córdoba. Con colectivos golpeados por la reducción de subsidios, apps en expansión, costos crecientes y usuarios cada vez más exigentes, el transporte individual de pasajeros necesita reglas más modernas y realistas.
El proyecto que avanza en el Concejo intenta actualizar ese marco. Menos papeles, menos costos, más digitalización y mayor flexibilidad. Ahora resta saber si esos cambios alcanzarán para revitalizar un sector que perdió terreno, pero que sigue siendo clave en la movilidad cotidiana de la ciudad.