Trabajadores de la Fábrica Argentina de Aviones profundizaron el reclamo y pidieron la renuncia del directorio. Acusan al Gobierno nacional de empujar a la empresa a una parálisis productiva que pone en riesgo empleos, proveedores y capacidades estratégicas de la industria aeronáutica cordobesa.
La tensión en la Fábrica Argentina de Aviones volvió a escalar en Córdoba. En medio de un conflicto que lleva meses de parálisis, sueldos atrasados en términos reales, falta de contratos y temor por despidos, gremios aeronáuticos ingresaron al edificio principal de FAdeA y reclamaron la renuncia del directorio.
La protesta se produjo en la planta ubicada sobre avenida Fuerza Aérea, en la ciudad de Córdoba, y marcó un nuevo punto de quiebre en una crisis que ya dejó de ser solo salarial. Para los trabajadores, el problema de fondo es más grave: denuncian que el Gobierno nacional está dejando caer deliberadamente la fábrica, sin contratos, sin conducción clara y sin un plan productivo que garantice su continuidad.
Según publicó La Voz, los gremios profundizaron la medida y entraron al edificio principal, donde buscaron llegar hasta las oficinas de las autoridades de la empresa. La protesta se dio en un clima de fuerte malestar interno y con un pedido concreto: que el actual directorio deje sus cargos ante lo que los trabajadores consideran una gestión que empuja a FAdeA al vaciamiento.
El reclamo no aparece de manera aislada. Desde hace meses, empleados y sindicatos vienen advirtiendo que la planta atraviesa una situación crítica. Cba24n ya había informado que los trabajadores denunciaban “vaciamiento”, falta de actualización salarial, ausencia de contratos con la Fuerza Aérea y demora en proyectos vinculados al avión Pampa. Los gremialistas señalaron entonces que la empresa llevaba más de dos años sin una recomposición salarial suficiente y que la falta de contratos estaba llevando a la fábrica a una “muerte lenta”.
La preocupación también alcanza a proveedores cordobeses. Empresas metalúrgicas alertaron que FAdeA sostiene deudas millonarias y que la actividad de la planta está casi paralizada, con excepción de algunos trabajos vinculados al programa KC-390 de Embraer. Desde la Cámara Industrial Metalúrgica de Córdoba advirtieron que la falta de actividad golpea directamente a pymes que dependen de la cadena aeronáutica.
El conflicto tiene un costado laboral inmediato: fuentes gremiales hablan de empleos en riesgo, retiros voluntarios, suspensiones y un clima de incertidumbre creciente. Pero también hay una dimensión estratégica. FAdeA no es una fábrica cualquiera: es la heredera de la histórica Fábrica Militar de Aviones, fundada en Córdoba en 1927, y representa una capacidad industrial y tecnológica que Argentina tardó décadas en construir.
Por eso, los gremios insisten en que la crisis no puede leerse solamente como un ajuste administrativo. Para ellos, la falta de contratos, la ausencia de inversión, la demora en definiciones del Ministerio de Defensa y la paralización de proyectos configuran un proceso de desmantelamiento. La denuncia apunta directamente al Gobierno nacional, al que acusan de no tener interés en sostener una industria aeronáutica estatal con capacidad de diseño, mantenimiento y producción.
La CGT Córdoba también se sumó al reclamo y denunció “ajuste, despidos y vaciamiento sistemático” por parte del Gobierno nacional. En una manifestación realizada en apoyo a los trabajadores de FAdeA, la central obrera sostuvo que la fábrica sufre caída de contratos, falta de plan de trabajo y ausencia de autoridades presentes, mientras reclamó una estrategia concreta para que la empresa siga produciendo y sosteniendo empleo cordobés.
La situación encendió alarmas en todo el sector industrial. De Gremiales consignó que la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba expresó “profunda preocupación” por la falta de respuestas oficiales y advirtió que la inacción estatal podría implicar la desaparición de la industria nacional de diseño y producción de aeronaves. El mismo reporte señaló que la parálisis afecta a más de 30 pymes proveedoras, en su mayoría cordobesas, que emplean alrededor de 800 trabajadores.
Uno de los puntos más sensibles es el futuro del avión Pampa. Los trabajadores sostienen que existen posibilidades comerciales con países como México, Canadá y Perú, pero que las negociaciones no avanzan porque no hay decisión política desde Nación ni desde el Ministerio de Defensa. En ese marco, la pérdida de contratos no solo implica menos actividad actual, sino también menos posibilidades de exportación, ingreso de divisas y continuidad tecnológica.
La crisis de FAdeA expone una contradicción profunda. Argentina discute todos los años cómo agregar valor, generar empleo calificado y sostener capacidades tecnológicas propias, pero al mismo tiempo deja entrar en zona de riesgo a una de las pocas plantas con historia, infraestructura y personal especializado para producir y mantener aeronaves.
El Gobierno nacional, hasta ahora, no dio una señal clara de reactivación. La falta de definiciones alimenta las sospechas de los gremios, que interpretan el silencio como una decisión política: dejar que la fábrica se degrade hasta hacer inevitable un recorte profundo, una privatización o directamente un cierre encubierto.
Para Córdoba, el impacto sería enorme. FAdeA no solo representa puestos de trabajo directos. También sostiene una red de proveedores, talleres, técnicos, ingenieros, metalúrgicas y servicios asociados que forman parte del entramado industrial provincial. Si la fábrica se apaga, el golpe no queda dentro del predio: se extiende a toda una cadena productiva.
La protesta dentro del edificio principal muestra que la paciencia gremial llegó al límite. Los trabajadores ya no reclaman únicamente una mejora salarial. Reclaman conducción, contratos, producción y una decisión política que defina si Argentina quiere seguir teniendo una fábrica de aviones o si está dispuesta a perder una capacidad estratégica construida durante casi un siglo.
El conflicto seguirá abierto mientras no haya respuestas concretas. Y la pregunta de fondo ya no es solo qué pasará con los salarios o con el directorio actual. La pregunta es si el Gobierno nacional está dispuesto a salvar FAdeA o si, por acción u omisión, avanza hacia su desmantelamiento definitivo.