Claves para evitar los errores más comunes a la hora de maquillarnos

bases incorrectas

Comprar (y aplicar) la base correcta para nuestro maquillaje es una tarea bastante compleja para cualquier persona. Es que el producto indicado depende de varios factores, como nuestro tipo de piel, su color y la intención de estilismo.

En esa línea, un error frecuente es usar maquillaje demasiado mate después de los “veintilargos”. Es que con la edad, vamos perdiendo el brillo natural de la piel y usar una base matificante sólo agudiza ese efecto. ¿Qué sucede entonces? En lugar de restar, sumamos años a nuestra cara (además de resecar la piel y quitarle un efecto natural). Pero, ¡tranquilas! La solución existe y es usar bases cremosas.

Y luego de comprar el tipo de base adecuada, lo que sigue es sabe qué color debe ser. Comprar una base más oscura de nuestra piel es otra mala decisión. Por eso, para evitar parecer bronceadas sólo de cara, deberemos buscar el mismo tono de nuestra piel. ¿Cómo lograrlo? Probando el producto en cuello o mejillas, y jamás en la mano o brazo.

Cuando tengas el tipo y color ideal para vos, lo último será usar la cantidad correcta: solemos usar más base de lo que necesitamos, incurriendo en un tercer error. Aplicá con esponjas, pinceles o dedos, usando la menor cantidad de producto posible; pues lo que importa es que tape las imperfecciones y se vea uniforme.

No prestarle atención a los ojos

Si queremos vernos bien sin maquillar nuestra mirada, estaremos años intentándolo sin conseguirlo. Con lo cual, no dedicarle tiempo a las pestañas, cejas y ojos se convierte en otro gran error de maquillaje después de los 30 años.

Las pestañas: nuestro cuerpo pierde colágeno que se nota en las pestañas, por eso recomendamos utilizar máscara de pestañas, aplicándola en zig zag sobre el ojo para peinarlas y separarlas sin grumos. Para aprender a usar el rimel.

Las cejas: más allá de un buen delineado y corte, pasando los 30 deberíamos comenzar a usar maquillaje para rellenar los posibles huecos, canas y errores de depilación. Por eso, si no tenés tu lápiz o sombra para cejas, te recomendamos ir por uno.

Los ojos: basta de maquillajes livianos, lacarados y brillosos; cuando crecemos se nota en los párpados y por eso deberíamos ir por un sombreado mate ya que los brillos destacan las arrugas y marcas de expresión.

Aplicar mal el “rubor”

Existe un dicho que asegura que las treintañeras aman los polvos terracota o rosados para resaltar esa zona de la cara. Sin embargo, podría considerarse un error más en la lista.

Para usar bien el “colorete”, tomá nota:

  • Usá las brochas indicadas, de pelo natural para polvos o sintético para líquidos.
  • Usar el corrector adecuado para disimular ojeras, jamás “de más”.porque el blanquecino o grisáceo no queda bien.
  • Emplear un corrector del tono de nuestra piel y de textura cremosa.
  • Aplicar colorete en la parte más alta de los pómulos, no en las mejillas.
Un “no” que debemos transformar en “si”

 

Finalizaremos nuestro maquillaje ideal usando labiales a diario (cosa que no hacemos siempre). Es que los labios maquillados después de los 30 será una clave de éxito indiscutida porque completa nuestro rostro y lleva las miradas hacia allí (evitando que vayan a otras imperfecciones).

Para el “día a día”, recomendamos los tonos claros, los glitters o brillos y los tonos oscuros para las más jugadas.