Qué sucede en nuestro organismo con los cambios de estación.
A medida que avanza el otoño uno puede experimentar cambios en el estado de ánimo, que se suelen calificar como “depresión otoñal”, fenómeno que afecta alrededor del 4 por ciento de la población y se presenta más frecuentemente en el sexo femenino entre los cuarenta y los cincuenta años.
Cuando arranca esta estación los días son más cortos, por lo que las personas están menos expuestas a la luz solar, lo que genera una disminución de los niveles de melatonina y causa somnolencia.
También se produce una bajada de los niveles de serotonina, encargada de regular los estados de ánimo y los ciclos de sueño y vigilia, y de dopamina, un neurotransmisor que genera placer y relajación. Además disminuye la temperatura corporal, por lo que se necesitan más calorías y, por ende, suben las ganas de comer.
Para combatir este fenómeno lo más recomendable es seguir un estilo de vida saludable. Realizar actividad física a diario o, al menos, tres veces por semana durante una hora. Ir a descansar temprano aunque no tengas sueño sin ver televisión en la cama hasta tarde porque la luz que emite molesta bastante y pueden generar dolores de cabeza.
Seguir una dieta equilibrada y balanceada y que el consumo sea en cantidades moderadas para disponer de todos los nutrientes necesarios.