Cómo reconocer huevos frescos

Existen diversas técnicas para reconocer cuándo los huevos están frescos. La forma más fácil y útil es introducirlo entero en un vaso de agua: si flota quiere decir que está en malas condiciones.  Una vez partido se puede observar las chalazas, que son dos formaciones similares a cordones de un color transparente-blanquecino cuya función principal es la de fijar la yema al centro del alimento. Cuanto más prominente es la chalaza, más fresco es.

Otra forma, quizás un poco más engorrosa, es a través de la medición de pH, dado que la clara en forma habitual debe arrojar valores de 7,6 a 8,5 (huevos más frescos). Con el paso del tiempo, envejece y se va alcalinizando pudiendo llegar a un pH de 9,7.

Por último y quizás lo más importante, es fijarse siempre en la fecha de vencimiento. Además, estas son algunas precauciones a la hora de manipularlos para evitar posibles contaminaciones exteriores:

– Comprarlos con la cáscara intacta y limpia, procedentes de granjas controladas por autoridades sanitarias y que cumplan la normativa sobre etiquetado y marcado del código de trazabilidad o de barras en su cáscara.

– Respetar la fecha de consumo preferente que está impresa en la etiqueta del envase.

– No los laves antes de meterlos en la heladera para su conservación. Lavarlos justo antes de ser consumidos.

– No lo rompas en el borde de los recipientes donde los vayas a batir. Por razones de higiene, el recipiente de batido debe emplearse únicamente para esta operación.

– No separes las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo.

– Cuajá bien las tortillas y mantenelas en refrigeración o en calor hasta su consumo.

– Prepará la salsa mayonesa con la máxima higiene y conservala en la heladera hasta su consumo.

– No dejes nunca los huevos, ni los alimentos que los contengan, a temperatura ambiente.

– Conservá siempre en la heladera los pasteles, salsas, etc. y consumilos en las 24 horas siguientes a su elaboración.

– Evitá el contacto de alimentos crudos o poco cocinados con los listos para comer, ya que puede producirse una transmisión de microorganismos de uno a otro (contaminación cruzada).

– No consumir huevos crudos o inadecuadamente cocidos, especialmente los niños, adultos mayores y personas con inmunidad disminuida.

– Cocinarlos a más de 65ºC, por más de 15 segundos. Esto se comprueba cuando la clara está completamente opaca y endurecida y la yema inicia su proceso de endurecimiento.

– Lavar con cloro superficies de trabajo que hayan estado en contacto con huevos y carnes de aves crudas.

– Los huevos deben mantenerse refrigerados durante el transporte, almacenamiento, en las salas de venta (almacenes y supermercados) y en los domicilios, a una temperatura menor de 5ºC.

– Sólo consumir productos que contengan huevos cocidos adecuadamente, a una temperatura mayor de 65% por 15 segundos.

– La mayonesa debe provenir de fábricas autorizadas y su pH debe ser menor de 4,5.

– Consumir carne de pollo y aves de corral completamente cocidas.

Fuente: Guioteca