En los últimos años, las formas tradicionales de acceder a la información están siendo reconfiguradas por completo entre las nuevas generaciones de Latinoamérica. Según una investigación regional publicada recientemente, los jóvenes de la región ya no buscan activamente las noticias en medios convencionales, sino que se cruzan con ellas mientras navegan por plataformas digitales como Instagram y TikTok.
El informe titulado “Transiciones: consumos informativos emergentes en estudiantes de comunicación en América Latina” fue realizado por la Red Internacional Investigar en Red junto con la Universidad Politécnico Grancolombiano y se basa en las respuestas de casi 3.000 estudiantes de 33 instituciones educativas superiores de la región.
Los resultados muestran una transformación acelerada de las rutinas informativas juveniles. Para estos estudiantes, la información ya no se encuentra a través de búsquedas directas en medios de comunicación o portales de noticias, sino que surge de manera incidental durante el consumo de contenidos breves y visuales.
El informe destaca que formatos como memes, videos de corta duración y piezas definidas por algoritmos dominan la atención de los jóvenes. Estos contenidos suelen aparecer entre publicaciones personales, entretenimiento y recomendaciones automatizadas, lo que genera un consumo fragmentado, mezclado y muchas veces no planificado de la actualidad.
Plataformas como Instagram y TikTok se convirtieron en la principal entrada a la información para jóvenes latinoamericanos, por encima de las páginas web de medios tradicionales o incluso de los servicios de noticias en aplicaciones específicas.
Para muchos usuarios, las noticias primero impactan como un elemento más del flujo constante de contenidos, antes que como piezas periodísticas estructuradas. La mayoría, señala el estudio, no busca activamente informarse, sino que se encuentra con la información mientras explora su feed o ve videos sugeridos por los algoritmos.
Los memes y los videos cortos no son solo formatos populares por su brevedad, sino que también funcionan como puertas de entrada a temas complejos. Su lenguaje visual, humorístico e informal facilita que ideas y hechos se vuelvan accesibles para quienes quizás no recurren a medios tradicionales.
En muchos casos, un meme humorístico o un clip de pocos segundos puede servir como síntesis de una noticia o acontecimiento, despertando curiosidad e impulsando a los jóvenes a buscar información más detallada en otras plataformas como YouTube, pódcasts o sitios especializados.
Aunque la credibilidad de los medios clásicos —como la prensa escrita, la radio y la televisión— sigue siendo reconocida, el estudio indica que estos formatos son frecuentemente percibidos por los jóvenes como repetitivos, politizados o excesivamente negativos.
No obstante, cuando un tema despierta interés o genera dudas, muchos jóvenes recurren a estas fuentes tradicionales para verificar información, profundizar en contextos o contrastar perspectivas, lo que evidencia que los medios clásicos mantienen un papel importante, aunque ya no como primera instancia de acceso.
La investigación subraya que el periodismo enfrenta un doble desafío: por un lado, adaptarse a un ecosistema dominado por la brevedad, los algoritmos y los formatos visuales, y por otro, mantener estándares de calidad, verificación y contexto frente a una audiencia que recibe noticias de forma incidental y rápida.
Este cambio plantea preguntas clave sobre cómo informar eficazmente a una generación que valora lo inmediato y lo accesible, sin renunciar a la profundidad y la confiabilidad que caracterizan a las fuentes periodísticas tradicionales.