Los niños de hoy, al igual que los adultos, están padeciendo trastornos de ansiedad, y han perdido la capacidad de registrar las alertas corporales, conductuales y emocionales que indican la necesidad de “frenar”.
Algunos síntomas físicos que se pueden detectar cuando un niño está agotado:
En este caso, los padres juegan un papel fundamental para ayudar a los niños a recuperar la tranquilidad y conectarse con sus necesidades. Las primeras recomendaciones incluyen:b rindarles un clima familiar tranquilo, entender que los niños necesitan estar en pijamas, jugar y relajarse, seleccionar los programas de televisión que se verán y quedarse con ellos mientras miran TV, escucharlos, ser cariñosos y decirles lo mucho que los queremos.
También es necesario anticipar los horarios (trabajos, tareas, rutinas), compartir tiempo de contacto con la naturaleza y dedicarles tiempo. En caso de que lo síntomas no disminuyan, siempre hay que buscar ayuda o asesoramiento profesional.