El director del Centro de Estudios de Radiocomunicaciones y Compatibilidad Electromagnética del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), Claudio Muñoz, explicó que el celular en su funcionamiento está periódicamente comunicándose con las radiobases, en particular con la más cercana o bien con la que cuenta con una mejor disponibilidad de atención ante un posible requerimiento de llamada.
Es decir, el celular está constantemente radiando a su entorno ondas electromagnéticas y no solo cuando uno está hablando. Colocar el celular a corta distancia mientras dormimos nos expone a una mayor exposición a las ondas electromagnéticas”, afirmó Muñoz.
Y agregó: “A ciencia cierta, al día de hoy, no podemos afirmar que las ondas electromagnéticas sean responsables de algún tipo de afección, pero el problema es que tampoco podemos negarlo. Hay ciertos estudios que indicarían alguna relación entre las ondas electromagnéticas y ciertas afecciones y otros tantos trabajos que indican lo contrario”.
El alerta se encendió en 2011 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) vincularon el uso de los teléfonos móviles con un “posible” riesgo de cáncer cerebral en seres humanos. Pero luego esta versión fue desmentida.
Ante esta incertidumbre, lo mejor es prevenir.
“Es recomendable al momento de ir a dormir apagar el celular o bien si se considera que es necesario dejarlo disponible, por lo que fuera, lo recomendable es dejarlo lo más alejado posible. A un metro o más”, agregó Muñóz. Y otros especialistas coinciden en las siguientes recomendaciones: