A las enfermeras que trataron de controlarlo, también las agredió verbalmente y las amenazó diciendo que él era “experto en vejámenes contra las mujeres”.
Al parecer, no fue solo “un decir”, ya que este hombre de 46 años, lleva acumuladas dos condenas y varios antecedentes penales.
Miembro de una familia de clase alta de la zona norte de la ciudad, el hombre fue condenado, el 19 de diciembre del 89, junto a dos jóvenes más por golpear y violar a tres chicas menores de edad. Por ese entonces, los tres tenían 21 años y fueron sentenciados a 10 de prisión.
Sin embargo, salió de la cárcel en el 94 beneficiado por la ley del “dos por uno”, pero permaneció tras las rejas un tiempo más en el penal San Martín por intentar fugarse de la excárcel de Encausados. En su estadía dentro del penal, hizo la mayor parte de su carrera de médico, y pudo recibirse en 1996 de la Universidad Católica de Córdoba.
Luego, se sabe que vivió un tiempo en EE. UU., de donde su padre es oriundo. Allí se especializó como anestesista en la Universidad del estado de Oklahoma. Pero en 2004 no pudo seguir ejerciendo en el país del norte, porque perdió su licencia al ser condenado por posesión de narcóticos y por intentar sobornar a un jurado.
Dos años después, junto a su pareja, Jamie Elizabeth Noland, se vio envuelto en otro hecho más grave. Un joven llamado Noel Vincent Crowley (26), denunció que luego de un festejo en el Día de Acción de Gracias, Sayago y Noland le ofrecieron llevarlo a su casa. Pero al llegar a una intersección, el hombre le ordenó que se quedara quieto en el auto, mientras la mujer lo apuntaba con un arma de fuego. El joven declaró que Sayago “blandió una pistola negra con oro grabado” y que le dijo que le había faltado el respeto a su novia, por lo que le ordenó que le diera sus zapatos y la billetera. De esta causa, el anestesista fue liberado tras el pago de una onerosa fianza.
Cuando regresó a Argentina, ya radicado en Córdoba con su mujer y sus cinco hijos (dos de los cuales son de ella) volvió a tener problemas. En el Colegio Alemán, donde él mismo estudió y hasta el año pasado lo hacían sus hijos, uno de los niños tuvo un inconveniente que este diario mantendrá en reserva.
A raíz de esto, Sayago se acercó a hablar con la directora y (según consta en una denuncia judicial) terminó amenazándola de muerte, junto con otros profesores y autoridades de la institución.
Ante el temor que comenzó a sentir toda la comunidad educativa, durante gran parte del año pasado un móvil del ETER vigiló el colegio día y noche. El establecimiento ya había decidido, antes del episodio en el Sanatorio, no renovar la matrícula de sus hijos en este 2014. Esto generó que el hombre haya realizado una denuncia en el Inadi, en la que pide multar al colegio con alrededor de 1 millón de pesos.
Francisco Sayago ha declarado en varias oportunidades ser exmiembro del ejército de EEUU, incluso alardeando de esta condición cuando amenazó a sus compañeros de trabajo, pero eso no pudo ser confirmado por este diario.
Por Melisa Müller | Tw: @Melii_Muller | melisa.muller@hotmail.com