Gran Hermano: Generación Dorada vivió una de sus semanas más intensas desde el inicio del reality con una decisión que cambió por completo la dinámica del juego: todos los participantes quedaron automáticamente en placa.
La medida generó un clima de máxima tensión dentro de la casa, ya que ninguno de los jugadores tuvo inmunidad ni margen de maniobra. En lugar de la clásica votación negativa, el público debió votar de forma positiva para salvar a sus favoritos, lo que fue reduciendo progresivamente la lista de nominados.
Durante la gala, el conductor Santiago del Moro fue anunciando uno a uno a los participantes que lograban continuar en competencia. Eduardo Carrera fue el primero en salir de la placa, seguido por Brian Sarmiento, Franco Zunino y Kennys Palacios, quienes lograron un fuerte respaldo del público.
Finalmente, el mano a mano quedó entre Martín Rodríguez y Nicolás “Nick” Sícaro. Tras varios minutos de expectativa, se confirmó que Nick no alcanzó el apoyo necesario y se convirtió en el cuarto eliminado del certamen.

