viernes, 18 septiembre, 2020
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Tema: Fendi

Emotivo desfile con diseños de Lagerfeld

La firma italiana presentó la última línea diseñada por Karl Lagerfeld. Innovación en diseño, mezcla de texturas y géneros, con una paleta de colores clásica fueron parte del show.

Gigi Hadid fue una de las encargadas de cerrar el desfile de Fendi, el último show que tuvo un gran homenaje a Karl. La top model lució un diseño en organza amarillo a la rodilla. Debajo un catsuit de cuello polera  con las nuevas siglas de Fendi diseñadas por Lagerfeld y mini bag

 

Kaia Gerber, otra musa de Lagerfeld, desfiló con sobretodo bicolor beige y chocolate. Stilettos de pcv con piedras preciosas y un clásico bolso de Fendi

 

La top model Bella Hadid también se hizo presente en la pasarela de Fendi. Lució un vestido de organza en beige plisado con corte en la cintura, hombreras y cuello polera. El look se completó con bucaneras a la rodilla en cuero blanco y casquete de piel con visera. Como accesorio, un bolso tramado en ocre.

 

Adut Akech lució un little black dress con sello Fendi. Catsuit polera debajo y por encima un vestidito negro con mangas de red. Una última versión del LBD de Lagerfeld

 

Maxi pantalones sastreros de tiro alto y chaquetas oversized para combatir el frío del invierno con combinación de géneros y texturas

 

Camisas y faldas, un clásico que nunca falta en los elegantes desfiles de Fendi

 

El vinilo, una tendencia que se hizo presente en toda la colección de Fendi y se vio reflejada en faldas, calzado, marroquinería, tapados y sacos.

 

Los pilotos, impermeables y trenches no faltaron en la pasarela de Fendi en Milán Fashion Week

 

Fendi innova con la creación de nuevos textiles. Presentó un piloto/trench con maxi botones y solapas calado de corte láser en blanco. En sus pies, stilettos acharolados y soquetes negros con el nuevo print del logo Fendi.

Murió Karl Lagerfeld ícono de la moda

El diseñador de Chanel y Fendi, último mohicano de una generación de modistos en vías de extinción, fallece en París a los 85 años.

Karl Lagerfeld solía decir que su misión en la moda era fruto de un pacto parecido al que Fausto firmó con el diablo, a través del que el insatisfecho protagonista de la leyenda alemana intercambiaba su alma por la sabiduría ilimitada y los goces de lo mundano. Ese habrá sido el modus vivendi del gran diseñador, fallecido este martes en París a los 85 años, según ha confirmado Chanel, la histórica firma de la que era director artístico desde 1983. No han trascendido los motivos de su fallecimiento, ocurrido en el Hospital Americano de Neuilly-sur-Seine, la rica localidad adosada a París, en el que ingresó de urgencia el lunes por la noche.

Las dudas sobre su estado de salud habían aumentado desde mediados de enero, cuando se ausentó del último desfile de alta costura de Chanel. “El señor Lagerfeld se sentía cansado esta mañana. Le deseamos una pronta recuperación”, leyó entonces la voz en off de su amigo Michel Gaubert, a cargo del diseño musical de todas sus presentaciones. Pero esa mejoría nunca llegó. Su muerte, sumada a las de Saint Laurent, Givenchy o Alaïa, supone la desaparición casi definitiva de una generación de modistas de la que ya solo sobrevive Valentino Garavani.

Lagerfeld nació en 1933 en Hamburgo, en un barrio residencial al oeste de la ciudad portuaria, pocos meses después de la llegada de Hitler al poder. Su padre, Otto Lagerfeld, empresario que había hecho fortuna con la importación de leche condensada, decidió alejarse de la ciudad por miedo a tumultos e instaló a la familia en un lugar aislado, a unos 40 kilómetros al norte de Hamburgo. Pero el personaje clave de esta etapa es su madre, Elisabeth, que habría vendido lencería en el Berlín de entreguerras, una mujer inflexible pero protectora que nunca dudó en defender al joven Karl de los insultos de los otros niños. En tiempos de estética nazi, Lagerfeld prefería vestir con excentricidad, luciendo larga melena y atuendo tirolés. Una señal premonitoria: el mítico traje de tweed de Chanel, prenda estrella que se habrá pasado décadas reinventando, se inspiraba en esa misma tradición.

 

A los 19 años, convencido de querer trabajar en la moda, Lagerfeld se mudó a París, dispuesto a convertirse en el más francés de los franceses. “No es un asunto patriótico; es puramente estético”, declaró a Le Monde. En 1954, ganó un concurso organizado por la marca de lana Woolmark, en el que se impuso en la prueba de abrigos. Al mismo tiempo, otro joven modisto con aspecto de seminarista vencía en la categoría, más noble, de los vestidos. Su nombre era Yves Saint Laurent. Sería el inicio de una larga relación de emulación y rivalidad, que llegó a su culmen cuando Jacques de Bascher, dandi aristócrata y venenoso, habitual de los clubes homosexuales de la noche parisina, empezó a mantener relaciones simultáneas con los dos. Pese a todo, Lagerfeld convivió con De Bascher hasta su muerte de sida en 1989. Desde entonces, no se le volvió a conocer ninguna pareja a un diseñador que se definía como “una ninfómana del trabajo”.

Lagerfeld formó parte de la generación que impulsó la decisiva transición de la alta costura al prêt-à-porter. Se formó junto a Balmain y Patou, de la que fue nombrado director artístico en 1958. Media década después, fue fichado por Chloé como diseñador, un cargo que compaginó con su colaboración con Fendi, la empresa romana para la que siguió trabajando hasta su muerte. Lagerfeld no tardaría en reinar en París, convirtiéndose en el más culto de entre los frívolos, propietario de una gigantesca biblioteca y apasionado por la historia del siglo XVIII. El diseñador también lideró un clan algo más cosmopolita que el de Saint Laurent, en el que figuraban el ilustrador portorriqueño Antonio López, la editora italiana Anna Piaggi o la modelo Pat Cleveland, asidua de la Factory de Warhol. Lagerfeld llegó a interpretar un pequeño papel en L’amour, la película experimental que el artista rodó en el París de los setenta.

En 1982, los hermanos Wertheimer, propietarios de Chanel, acuden a Lagerfeld para proponerle un contrato de un millón de dólares anuales, con el objetivo de reflotar una vieja marca que ya solo vestían ministras de centroderecha. En cuestión de meses, Lagerfeld logró transformar su reputación, vistiendo a la modelo Inès de la Fressange, que se convertirá en su principal embajadora, pero también a Carolina de Mónaco o a la actriz Isabelle Adjani. Según Paloma Picasso, ese nombramiento sería “un gran salto adelante y una puñalada a Yves”, a quien Coco Chanel había designado como su heredero natural antes de morir. Lagerfeld introdujo los tejanos y las deportivas en sus colecciones y alcanzó la ecuación perfecta ente cambio y continuidad, marca personal y respeto al patrimonio.

Con Lagerfeld habrá cambiado la propia naturaleza del oficio que desempeñó. Un modisto ya no es solo un profesional que entiende de cortes y patrones, sino un director artístico a cargo de toda la dimensión estética de una marca. Al frente de Chanel, Lagerfeld inventa los desfiles espectaculares, se abre a las colecciones cápsula, conquista las redes sociales y convierte a una marca polvorienta en un imperio global de más de 8.000 millones de euros anuales. Lagerfeld también se hizo un disfraz a medida, con su inalterable uniforme compuesto de traje negro, camisa blanca, cola de caballo y gafas oscuras, gracias a las que lograba esconder “una mirada de perrito bueno” que nunca quiso dejar “a la vista del populacho”. Con su temida desaparición, la moda no tendrá otro remedio que volver a transformarse. Pero esa habrá sido, después de todo, la principal enseñanza de un modisto para quien el cambio fue la forma más sana de supervivencia.

París Alta Costura en su mejor momento

Las firmas de lujo, como Chanel, Dior, Givenchy y Fendi, presentaron sus colecciones haute couture de invierno en la capital francesa.

Las claves de la semana fueron las siluetas envolventes, las novedosas texturas y un enfoque renovado del concepto de elegancia femenina.

as ambientaciones de Karl Lagerfeld en el Grand Palais ya son un clásico. En esta oportunidad, lejos de los cohetes, los jardines y los cruceros gigantes con los que ya sorprendió el diseñador, la nueva colección se presentó en el Museo Rodin con una puesta de un paseo junto al Sena. Las claves de la propuesta: las mangas con aberturas (que se mostraron en conjugación con guantes largos), las sobrefaldas y las transparencias. De calzado, botitas para todo el mundo.

Chanel
Chanel
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Chanel
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Jean-Paul Gaultier

Estilo smoking

El enfant terrible esta vez provocó a través de una colección inspirada en la dicotomía en torno al fumar y jugó con la polisemia del término smoking. Algunos modelos fumaban sobre la pasarela, otros llevaban prendas impresas con frases “no smoking”, o tenían accesorios en forma de cigarrillos y muchas de las siluetas evocaron bocanadas de humo. El blanco y negro dominaron en reversione de trajes tipo frac para ellas y líneas ceñidas para los varones.

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Dior

Oda a lo simple

Maria Grazia Chiuri, ya conocida por llevar temas de agenda a la moda (recordemos sus remeras sobre feminismo), propuso replantear la posibilidad de democratizar la alta costura. Lo hizo con diseños casi casi prêt-à-porter, exaltando la simpleza de las formas y las puntadas artesanales, en un salón con techo de espejos y maniquíes que representaban la intimidad de los atelieres de los modistos. Se vieron principalmente plisados, encajes, texturas satinadas y sacos con mangas protagonistas.

Dior
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Dior
Dior
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Dior
Dior
Dior

Elie Saab

La potencia libanesa

El diseño libanés está en alza, aunque esta vez la inspiración de Elie Saab fue lejos de Beirut: en Cataluña. La colección Of forms and light que presentó en el museo de artes decorativas tuvo el sello de Gaudí, en pedrería y bordados y la morfología gótica de las piezas. Con tonos pastel y colores neutros, el foco estuvo puesto en la arquitectura de las prendas repletas de volados, calados y asimetrías.

Elie Saab
Elie Saab

Iris van Herpen

Innovación tecnológica

El pico máximo de disrupción corrió por cuenta de la diseñadora holandesa que incursiona en materiales tecnológicos. Van Herpen presentó Syntopia, una colección compuesta por prendas cortadas con láser, piezas de impresión 3 D a partir de acero inoxidable, hilo negro y organza. Inspirada en la naturaleza, simuló pájaros con sus trajes; y representó emociones, como aturdimiento, con máscaras de acrílico y la sensualidad en las formas onduladas y los escotes.

Iris van Herpen
Iris van Herpen
Iris van Herpen
Iris van Herpen

Fendi

Pieles y algo más

La colección, creada por Karl Lagerfeld para Fendi, estuvo inspirada en el movimiento de arte del cubismo órfico y fue el debut en París del nuevo CEO, Serge Brunschwig. Los más aplaudidos fueron los abrigos. Las pieles, sello de la marca, estuvieron. Aunque en menor medida que lo habitual y mezcladas con materiales como organza, chiffon y tejidos, que armaban un textil híbrido en el que predominaron los colores intensos. Lo que era Fendi Fur se renombró como Fendi Couture.

Fendi
Fendi
Fendi
Fendi

Ralph & Russo

Glamour de primer nivel

Fue lo más sofisticado de la semana parisiense. El atelier de los británicos Tamara Ralph y Michael Russo rindió tributo a la legendaria diseñadora francesa Jacqueline de Ribes. Tuvieron relevancia a los hombros descubiertos, los maxi volados y escotes asimétricos. Abrigos de doble botonadura y faldas larguísimas con pronunciados tajos. Con impronta de los años 80, también hubo propuestas no muy invernales en tonos flúo.

Ralph and Russo
Ralph and Russo

Givenchy

Tributo a los grandes

Audrey Hepburn fue la anfitriona simbólicamente presente de este desfile que, a pocos meses del fallecimiento del diseñador Hubert Givenchy, funcionó como homenaje. En los jardines del Hotel Caraman, sobre una pasarela espejada, se presentaron las creaciones, que llevan la firma de Clare Waight Keller. Sobresalieron los trajes masculinos con brillos, sacos tipo quimono, la superposición de capas y de texturas de naturaleza bien distinta.

Givenchy
Givenchy
Givenchy
Givenchy

Schiaparelli

Encanto barroco

Una puesta en escena dramática e imponente se develó en el Palais Garnier, lo nuevo de Bertrand Guyon para Schiaparelli. Con gran creatividad, el diseñador mostró vestidos con ilustraciones, tramas con relieves y calados, estampas animal print, terciopelo, satén, cinturas marcadas, hombros amplios y pliegues. De gran impacto, se usaron antifaces y máscaras de fauna y flora salvajes, en sintonía con los motivos de varias de las piezas de la colección.

Schiaparelli
Schiaparelli
Schiaparelli
Schiaparelli

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