La fiebre pop volvió a sentirse con fuerza este domingo en el boliche Moscú, en plena Costanera porteña, donde Bandana protagonizó un regreso que desató emoción, nostalgia y euforia en partes iguales. Las entradas, agotadas desde hacía días, ya anticipaban lo inevitable: el fenómeno que marcó a una generación estaba listo para revivir.
En el escenario, Lourdes Fernández, Lissa Vera, Valeria Gastaldi y Virginia da Cunha volvieron a brillar juntas. Con una puesta explosiva y una química intacta, repasaron los hits que las convirtieron en un ícono del pop argentino a principios de los 2000. Cada canción fue coreada a gritos por un público que no solo las recordaba: las celebraba como si estuvieran atravesando su mejor momento.
La noche tuvo momentos de pura emoción. Entre anécdotas, agradecimientos y miradas cómplices, el grupo hizo un recorrido por su historia: desde la revolución mediática que generaron con Popstars hasta el impacto cultural que dejaron en los adolescentes de una época. La energía que se vivió en el lugar fue un recordatorio de que Bandana no es un recuerdo… es un sentimiento colectivo.
Este esperado reencuentro llega en un contexto especial: se cumplen 25 años de su aparición en la escena musical. Y si algo quedó claro tras este show, es que su legado sigue vivo. La banda demostró que su música aún tiene el poder de unir a generaciones y que su historia continúa escribiéndose, ahora con una nueva etapa cargada de emoción y celebración.

