La New York Fashion Week otoño-invierno 2026 ya está en marcha y, aunque la semana recién comienza, las pasarelas dejaron claras varias claves estéticas que dominarán la próxima temporada.
Una de las primeras señales fuertes es el regreso del volumen estructural. Siluetas con hombros marcados, tapados con presencia y prendas de líneas esculturales aparecieron en los desfiles de Tory Burch y Carolina Herrera, consolidando una imagen de poder y sofisticación moderna.
El rojo intenso también se impone como color protagonista. Firmas como Proenza Schouler lo incorporaron en vestidos, abrigos y piezas centrales, posicionándolo como el tono de impacto de la temporada.
En paralelo, se observan detalles retro reinterpretados: cuellos dramáticos, volados amplios y broches como elemento protagonista. La nostalgia aparece, pero con una lectura contemporánea y minimalista.
Otra tendencia visible es la de capas envolventes y prendas amplias, que combinan funcionalidad invernal con dramatismo visual. Las siluetas se expanden sin perder elegancia.
En cuanto a color, el informe de Pantone para esta edición destaca una paleta dual: tonos tierra y neutros sofisticados conviven con acentos vibrantes, reflejando una temporada que equilibra sobriedad y energía urbana.
Desde las pasarelas hasta el street style, Nueva York ya definió el pulso estético del otoño-invierno 2026: estructura, intensidad cromática y una elegancia con carácter.

