Christian Petersen, chef y figura conocida de la televisión argentina, vivió a fines de 2025 una experiencia extrema que casi termina en tragedia. El pasado 12 de diciembre, mientras realizaba una excursión al volcán Lanín, en la provincia de Neuquén, el cocinero sufrió una grave descompensación que derivó en una internación prolongada y un proceso de recuperación que todavía continúa.
El ascenso partió como una salida de montaña más: Petersen subió acompañado por su esposa, Sofía Zelaschi, y un grupo de diez personas. Planeado como un desafío físico y mental, el recorrido por uno de los volcanes icónicos de la Patagonia terminó complicándose. En diálogo con la prensa, el chef admitió que la montaña “parecía la 9 de Julio” por la cantidad de gente y que la situación lo superó emocionalmente.
Petersen explicó que el 2025 fue un año “muy difícil” para él. Mencionó la muerte de un socio, amenazas con armas por conflictos laborales vinculados a un sindicato y una constante tensión emocional que se sumaron a ataques de pánico y períodos de estrés profundo. Todo ese combo influenció su estado físico y mental antes incluso de iniciar la excursión.
Durante el ascenso, el chef comenzó a sentir ansiedad, claustrofobia y la necesidad imperiosa de bajar. Aunque continuó un trecho más, la falta de aire y la presión emocional detonaron un ataque de pánico que lo obligó a descender, sin antes ser contenido por los guías. A su regreso a la base, lo asistieron y detectaron una arritmia cardíaca severa y signos de una falla multiorgánica.
Petersen fue inicialmente trasladado al Hospital de Junín de los Andes y luego derivado al Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes. Permaneció en terapia intensiva bajo un estado delicado durante semanas, hasta que fue trasladado al Hospital Alemán de Buenos Aires. Tras casi un mes internado, recibió el alta y regresó a su casa para continuar con su rehabilitación.
En sus declaraciones, Petersen descartó varias versiones sobre consumo de sustancias antes del ascenso —que habían circulado en algunos medios— y aclaró que no tiene “nada que esconder”, aunque rechazó que eso haya tenido incidencia en los hechos.
Hoy, el chef se recupera físicamente: perdió casi 18 kilos y se encuentra haciendo rehabilitación para recuperar fuerza y coordinación. Reconoció que se puso al límite, sin haberse realizado previamente un chequeo médico exhaustivo, y afirmó que la experiencia le dejó lecciones sobre la importancia del autocuidado y la escucha del propio cuerpo.
Este episodio también encendió una reflexión en el mundo del montañismo sobre la preparación física y mental necesaria para realizar actividades de alta exigencia y los riesgos de enfrentarlas sin la adecuada preparación.

