Las declaraciones de Wanda Nara en Intrusos volvieron a encender el conflicto con Mauro Icardi. La empresaria habló de un diálogo más calmo con su expareja y de un vínculo centrado en el bienestar de sus hijas, pero horas después el futbolista respondió con un extenso y contundente descargo en sus historias de Instagram, negando cada uno de sus dichos.
En la nota televisiva, Wanda aseguró que la relación con Mauro habría mejorado con el paso del tiempo:
“Sí, la verdad que cuando podemos, tratamos de hablar. Yo le digo lo que a mí me parece, y siento que con el tiempo va a ser como pasó con Maxi, ¿no? El tiempo cura todo”.
Sobre algunos gestos recientes, explicó:
“Yo había subido una historia del regalo de mi hija y después lo borré porque dije: quiero estar como en un momento de… nada, me permito hacer chistes. A veces le digo ‘boludo, ya está, soltá, ya fue’, cosas que quedamos enroscadas”.
Wanda también destacó el rol de Mauro como padre y marcó límites claros:
“Él sabe que cada vez que venga, yo voy a hacer todo lo posible para que esté con las chicas, como hice siempre. Yo siempre hice todo para que esa relación hoy esté como está, y estoy contenta, y así va a ser siempre”.
Además, habló del proceso que atravesaron sus hijas tras la separación:
“Para las chicas adaptarse costó un montón. Yo pedía a gritos una terapia, por suerte ahora la tienen. El tiempo cura todo, ya tuvieron su tiempo de asimilar y de entender. Nosotros éramos una familia muy unida”.
Sobre la actual pareja de Mauro, fue clara:
“Si el papá está con una persona, a ellas les guste o no, hoy tienen que compartir tiempo con esa persona. Cuando sean más grandes, quizás tengan la autoridad para decir ‘no quiero ver a esta persona’”.
Sin embargo, pocas horas después, Mauro Icardi desmintió públicamente a Wanda con un mensaje categórico.
“Voy a ser bien claro. Las declaraciones de esta mujer son falsas”, comenzó.
En su comunicado, aseguró que nunca retomará ningún tipo de diálogo ni vínculo personal con ella y enumeró una serie de hechos que, según afirmó, marcaron el quiebre definitivo:
“Aclaro y confirmo que NUNCA retomaría ningún tipo de diálogo ni vínculo con una persona que me denunció falsamente por violencia de género en reiteradas oportunidades; me excluyó de mis propias casas mediante denuncias falsas; solicitó en la Justicia que no pudiera ver ni tener vínculo con mis hijas durante seis meses”.
También sostuvo que Wanda no habría cumplido órdenes judiciales y que hubo situaciones graves durante ese período:
“No cumplió con ninguna orden judicial cuando debía entregarme a mis hijas. Retuvo durante once horas a dos niñas de 9 y 10 años para impedir que estuvieran con su padre”.
Icardi fue aún más duro al referirse al impacto emocional en las menores y a su entorno:
“Envenena la psiquis de dos niñas en contra de su padre y de su familia. Insultó de manera pública y privada a tres menores de edad, hijos de mi pareja”.
En el tramo final, dejó una definición tajante sobre el vínculo con Wanda:
“Que quede absolutamente claro: esta persona en mi vida es solamente la madre de mis hijas. Nunca, jamás, será familia”.

Así, lo que Wanda presentó como una etapa de diálogo y calma fue desmentido de manera frontal por Mauro Icardi, sumando un nuevo y explosivo capítulo al Wandagate, con posiciones cada vez más enfrentadas y sin señales de reconciliación.

