Aunque muchos asocian automáticamente el nombre China Suárez con una marca personal manejada en su totalidad por la actriz, la realidad legal es bastante distinta y poco conocida por el público.
Hace varios años, Eugenia “la China” Suárez inició el registro de su marca junto al empresario Nacho viale. El trámite se realizó ante el INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Industrial) y quedó formalizado en la categoría de indumentaria y calzado, donde la titularidad se reparte en partes iguales: 50% para Aviale y 50% para Suárez.
Con el paso del tiempo, la actriz intentó avanzar con un nuevo registro de la marca China Suárez en esa misma categoría, pero esta vez a su nombre exclusivo. Sin embargo, el pedido fue rechazado por el INPI, ya que existía un antecedente previo vigente que impedía otorgar la titularidad total a una sola de las partes.
Donde sí la China Suárez es dueña absoluta de su marca es en otras clases comerciales. En la clase 3, que abarca maquillajes, perfumes y cosméticos, la marca figura únicamente a su nombre. Lo mismo ocurre con la clase 38, vinculada a redes sociales, contenidos digitales y servicios de comunicación.
El dato vuelve a poner sobre la mesa cómo funcionan los acuerdos comerciales detrás de los nombres de figuras del espectáculo y demuestra que, aunque una marca lleve el nombre de una celebridad, no siempre le pertenece en su totalidad.

