La nueva edición de Gran Hermano Argentina 2026, bajo el concepto “Generación Dorada”, prometía lujo, impacto y una estética más sofisticada. Pero apenas abrió sus puertas, la reacción fue inmediata: para muchos, la casa no es glamorosa… es recargada.
Negro y dorado: lujo forzado
La producción apostó fuerte a una paleta dominante en negro y dorado, buscando transmitir exclusividad y brillo. El problema, según las críticas, es que el resultado no se percibe elegante sino pesado. Las superficies oscuras combinadas con detalles dorados generan un contraste dramático que en cámara se ve intenso, pero no necesariamente armónico.
Dormitorios sin coherencia visual
Las habitaciones mezclan violetas, rosa y celeste —colores clásicos del formato— con intervenciones gráficas y murales abstractos. El resultado es una superposición de tonos que no dialogan entre sí. Lejos de un concepto minimalista o moderno, la sensación general es de saturación visual.

Living impactante… pero excesivo
El espacio central mantiene su impronta protagonista, con sillones amplios y diseño abierto para facilitar el registro 24/7. Sin embargo, la combinación de texturas, iluminación LED constante y contrastes fuertes fue señalada como “demasiado estímulo junto”. Hay quienes sostienen que la casa parece más un set teatral que un espacio habitable.



Playa artificial y teatralización del exterior
Una de las novedades es el sector tipo playa con arena, jacuzzi y pileta climatizada, reemplazando la clásica piscina como eje. Si bien la idea suma espectacularidad, también fue vista como un recurso más escenográfico que funcional.

Una estética pensada para generar tensión
Desde lo conceptual, la casa está diseñada para provocar: no hay rincones íntimos, los espacios están conectados y todo favorece la exposición permanente. La apuesta no es la calidez sino el impacto. Y ahí está la clave del debate: ¿una casa debe ser linda o debe ser estratégica?

