En los últimos días comenzó a circular en redes sociales la noticia sobre la supuesta apertura de la primera “escuela para therians” en Argentina. La propuesta, que se promociona como un espacio destinado a personas que se identifican emocional o espiritualmente con animales, generó sorpresa y abrió un fuerte debate.
El proyecto, difundido bajo el nombre Fyrulais, se presenta como un lugar donde quienes se reconocen dentro de la subcultura therian pueden participar de talleres vinculados a comportamientos animales, como desplazamientos en cuatro patas o dinámicas grupales inspiradas en manadas. Sin embargo, no se trata de una institución oficial reconocida por el sistema educativo argentino.
El término therian refiere a personas que sienten una conexión profunda con un animal específico y lo consideran parte central de su identidad. No se trata de un diagnóstico médico ni de una categoría clínica reconocida, sino de una comunidad que se desarrolla principalmente en redes sociales y espacios virtuales.
La difusión de esta “escuela” se dio a través de flyers y publicaciones digitales, lo que impulsó rápidamente la viralización del tema. Mientras algunos lo interpretan como una propuesta lúdica o alternativa, otros cuestionan su trasfondo y alcance.
Por el momento, no hay información oficial que confirme su habilitación como institución educativa formal. Lo cierto es que el fenómeno volvió a poner en agenda una subcultura que crece en internet y que, una vez más, divide opiniones.

