La propia OMS declaró en 2013 que el sedentarismo es uno de los cuatro factores de mayor riesgo para la salud.
Amy Cuddy, psicóloga social, autora de una investigación en Health Psychology, mostró que los que estaban sentados en posición vertical con la espalda recta, además de denotar una actitud de poder, mostraban una disminución en los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y un aumento en los niveles de testosterona.
Si ni sexualidad ni salud le animan a dejar de encorvar la espalda, hágalo al menos para combatir la melancolía. Erik Peper, de la Universidad de San Francisco (EE UU), publicó en la revista Biofeedback un estudio que demuestra que la postura arqueada de la espalda puede conducir a sentimientos de depresión o disminución de la energía.
Sus hallazgos se basan en la encuesta a 110 estudiantes que fueron instruidos para caminar por el pasillo de la institución escolar en una posición curvada y, luego, saltar por el corredor. Caminar torcidos se relacionó con un peor sentido del humor, mientras que brincar ejercía el efecto contrario.

