El entretenimiento audiovisual atraviesa un momento donde las grandes franquicias consolidan su lugar como motor principal de la industria.
El universo de Star Wars vuelve a expandirse con nuevos proyectos que buscan mantener viva una de las sagas más influyentes de la historia. En esa misma línea, Marvel Studios continúa apostando por historias que amplían su universo narrativo, reforzando una fórmula que sigue convocando audiencias masivas.
La lógica es clara: el espectador actual no solo consume historias, sino mundos completos en los que puede permanecer durante años.
En paralelo, las plataformas como Netflix y Disney+ intensifican su competencia con estrenos constantes, apostando tanto a nuevas producciones como a títulos con fuerte carga nostálgica.
El escenario actual: más que una competencia entre cine y streaming, lo que existe es una integración donde las franquicias dominan el juego y definen qué se ve, cómo y cuándo.

