El productor, tras cumplirse cuatro años del fallecimiento de su hija Romina Yan, contó a Andy Kusnetzoff un momento muy fuerte que tuvo que pasar.
Gustavo Yankelevich, habló en «Perros de la Calle» y contó un sueño que tuvo con su hija y que fue algo que realmente iba a pasar pero ella falleció antes de poder contárselo.
«Esto lo voy a contar públicamente por primera vez, aunque ya lo dije en privado a mis seres queridos. La última vez que estuve físicamente con Romina fue tres días antes de que muera y ese día hablamos cinco horas. Fue inusual, porque siempre me quedaba una hora con ella. Cuando me fui, me acompañó al auto, me dio un abrazo, un beso y me dijo ‘tengo algo que contarte’. Le dije estuvimos cinco horas hablando, ¿y me lo decís ahora?’. Entonces le pregunté, ¿Es bueno o malo?. Me contestó, es bueno, pero no era para contártelo ahora. No me lo llegó a contar…».
Emocionado, Yankelevich fue más allá, «Gracias a ella, y porque está escrito, pude saber qué era eso. El tema es que Romina tenía su analista, con quien se atendió por 17 años. A los dos o tres años de atenderse con ella, me llamó a una sesión para mí solo. Cuando conocí a Mary, pensé que era fantástica y la quería de psicóloga mía, pero ella me contestó que no podía porque no era ético. Le conté a Romina y me dijo, para vos sí, papá. Entonces empecé a hacer terapia con ella y hace ya más de 14 años que me atiendo con Mary».
El productor continuó, «A los cuatro días de la muerte de Romina tuve un sueño muy nítido, era con colores y de una nitidez brutal, tan brutal que no era de la tierra, era un cuento, con nombres de gente que no conocía y que Ro me presentó en el sueño.Entonces voy a lo de Mary y le digo, voy a empezar por una pelotudez, tuve un sueño… No sé qué fue y le empecé a narrar. Cuando le contaba, abría los ojos y me dijo, Romina te quería contar eso justamente, te fue a contar al sueño lo que te dijo que te iba a contar en persona. Los nombres de la gente que me presentó en el sueño, ¡eran los nombres de gente con la que iba a trabajar en la comedia! Mary tenía la historia de Romina ahí y me lo dijo ella».
«Llegué a mi casa, me tiré en ese sillón en el que tantas veces lloré, y le agradecí a Dios no haberla perdido. Romina está conmigo», finalizó ante un silencio rotundo.

